domingo, 3 de mayo de 2026

EL TROTAMUNDOS

 





EL TROTAMUNDOS

Microrrelato de Fernando Figueroa


A medio camino entre Roma y Florencia, se divisa la pequeña ciudad de Asís, como un nido en la falda de los Apeninos. A menudo lamento pasar de largo, pues siento el impulso de subir y preguntar por su insigne vecino, aquel bendito juglar que hablaba con los pájaros, los lobos o la luna entre risas. Sé que, cuando uno tiene un rumbo fijo, no piensa en desviarse; es mejor no tentar a los azares. También que hay puertas que se abren y otras que se cierran, y que los imprevistos son parte de esto, como la esperanza, pero... No valía la pena ir por ahí. Perderse y... Ahora que..., y si...

Me pierde pensar que quizás viva allá algún pariente de ese santo varón, un vecino por cuyas venas corra la sangre que regó su alma de bondad, alimentó su espíritu caritativo de sencillez e inflamó su ánimo fraternal con una inusitada confianza. Me intriga ver si por su rostro se permea algo de ese carisma, el eco vibrante de una presencia angélica. Sería reconfortante con este frío. Nunca conocí al descendiente de un santo. Sí conocí a muchos hijos de auténticos cabrones y hasta del mismísimo Satanás. Se quedan atrapados en los cruces y suelen dejarte tranquilo si no los llamas o no los miras. Por los caminos, si vas derecho, vas en paz y, a veces, conoces a algún amigo que desaparecerá en el silencio de la noche porque tomó un desvío. Yo prefiero no complicarme.

 

Este microrrelato responde a la convocatoria del blog El Tintero de Oro para participar en el microrreto Microrrelatos de mayo: ¿Y tú qué lees?:

Escribe un microrrelato de 250 palabras utilizando la primera frase del tercer capítulo del tercer libro que esté en la tercera estantería de tu biblioteca personal. Si auxilio de la IA.

Dicho y hecho, me tocó el libro Los siglos del arte gótico de la editorial Daimon (1983), y ahí está mi contribución con 250 palabras clavadas que, espero, deleiten al lector como otras veces he hecho.

De paso, aquí os dejo los enlaces de mis anteriores microrrelatos para El Tintero de Oro:


El fuego es mío


En el taller de Nebel


14 comentarios:

  1. Hola, este relato me recuerda mucho a cuando uno siente que algo importante está al lado del camino, pero no sabe si está preparado para encontrarlo. Y luego ese giro tan poderoso: "Sí conocí a muchos hijos de auténticos cabrones y hasta del mismísimo Satanás." Ay, madre. Qué verdad más incómoda y más cierta. Se quedan atrapados en los cruces, dices, y es verdad: hay miradas que es mejor no cruzar, caminos que es mejor no tomar. Pero también hay amigos que desaparecen en la noche porque ellos sí se desviaron… y esa es otra herida, y esa idea de que ir derecho es, a veces, una forma de paz. No por cobardía, sino por sabiduría. Aunque también me pregunto: ¿y si el descendiente de ese santo está justo en ese desvío que no tomas? Pero eso sería ya otra historia, supongo.
    Gracias por regalarme este rato de reflexión viajera. Me has hecho pensar en mis propios cruces no tomados. Y también en que el frío se lleva mejor con palabras así. Abrazos desde Venezuela

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    1. Gracias, Raquel. Veo que te ha hecho pensar. En sí, busco plantear la eterna duda del ser humano de haber tomado el camino correcto, si es que existe el camino correcto. Un saludo.

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  2. Cuando pasas muchos desvios de largo, un dia decides inconscientemente tomsr uno , y seguro que pasa algo.. no se si bueno o mslo.
    Abrazooo

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    1. La cosa es que pasen cosas y se sepa sortear lo malo que ocurra o elegir una existencia tranquila, aunque se tenga la sensación de no haber vivido plenamente. Abrazo.

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  3. Precioso, Fernando. Un micro empapado de un espíritu viajero que se va perdiendo (el turismo es otra cosa). Me ha encantado. Desde el título hasta ese cruce de caminos que hace dudar al protagonista, el tono, la incógnita de lo que pudiera haber encontrado... Una maravilla de micro.

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    1. Gracias, Marta. Mira que sujetaba mucho la frase encontrada como para darle un girillo interesante. Saludo.

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  4. Hola Fernando, tu historia me recordó a una que me contaron hace mucho tiempo. Sobre un santo, en ese momento el camino lo hacíamos no andando, sino en coche. Tus palabras me han recordado a ese hombre. Muy bien contado, un abrazo.

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    1. Gracias, Ainhoa. Lo bonito de viajar en compañía es que se comparten historias pasito a paso. Un saludo.

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  5. Hola, Fernando. Siempre dicen que los planes planificados salen bien, pero no tienen la espontaneidad y la sorpresa de algo improvisado. Aun así también es cierto eso de que es mejor malo conocido que bueno por conocer. Qué buen relato, Fernando, tiene esa esencia de las historias que te cuentan algo por debajo de la superficie, que te dejan pensando y a cada vez te van gustando más.
    Muchas gracias por participar y un abrazo!

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  6. Buenas, Fernando.

    Un trotamundos con mucho mundo visto. Ha conocido a todo tipo de personas y está claro que la decisión que toma es la mejor: no complicarse.

    Un saludo.

    Irene

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  7. Hola Fernando! Como en la vida misma, por los caminos encontramos gente excepcional, otra que no tanto y otros muchos que nos dejan totalmente indiferentes! Je je! Un abrazote!

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