¿SON MALOS TIEMPOS PARA LA SÁTIRA?
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| An Election Entertainment, de William Hogarth |
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En Chine. Le gâteau des Rois et... des Empereurs, de Le Petit Journal |
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| An Election Entertainment, de William Hogarth |
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En Chine. Le gâteau des Rois et... des Empereurs, de Le Petit Journal |
Seguimos repasando a nuestros queridos reseñistas. Hoy toca fijarnos en aquellos dos que han completando la lectura de todas las novelas publicadas —hasta la fecha— de la serie que reúne las peripecias de Harry Maesnow y Molly Grapes y las reseñaron. Estos son Jordi Valero, con su blog Interrobang, y Natalia Sancho, con su blog Yo Leo Novela. Los recordamos:
— Los pistoleros o el caso Hamster
— Las viudas o el caso Gutenberg
Vamos a observar cuál es su apreciación sobre los mismos y cuáles sus títulos preferidos. Empecemos por Jordi, aunque no será fácil, pues no sigue un sistema de puntuación y eso abre mucho la interpretación de su gusto.
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| Interrobang |
La serie en su conjunto la considera de culto, una oda al disparatismo, y lamenta que no haya tenido la promoción que se merecería para darse a conocer y conectar con lectores que seguro que la disfrutarían. Personalmente, creo entender que la entrega que más le gustó pudo ser Los pistoleros o el caso Hamster, seguido de Las viudas o el caso Gutenberg.
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| Yo Leo Novela |
La serie en su conjunto es disparatada y su atractivo reside en la mezcla de géneros y en no tomarse en serio. En lo que respecta a cuál ha sido su título preferido, creo que, como con Jordi, podría estar entre Los pistoleros o el caso Hamster y Las viudas o el caso Gutenberg.
Este repaso debe hacer pensar, más allá de cuáles son las claves del éxito de un libro, qué constituye el nervio o espíritu central que vertebra esta serie y qué la hace original y querida. Además de que puede ayudar a aclarar cuáles son los perfiles de lectores a los que les puede interesar la lectura de esta serie. Aspecto interesante para potenciales lectores que lean las reseñas así como para un servidor u otros colegas.
Por cierto, y para ti, ¿cuál es tu preferido y por qué?
texto de Fernando Figueroa
SINOPSIS: Febrero de 1985. Cada vez aparecen más y más yonquis muertos en las calles con unas extrañas marcas. Uno de ellos es un colega y vecino de Tralla, un baterista de heavy metal y seguidor de Aleister Crowley, que tratará de desentrañar el misterio que hay detrás. Guiado por la Providencia trazará un plan para capturar al culpable, que sólo podrá llevar a cabo con la colaboración de sus amigos. Juntos o por separado, se enfrentarán al mal que anida en la noche y que amenaza con devastar Madrid. A ritmo de sexo, drogas, rock y magiak, descubriremos la historia oculta de Vallecas.
No sé si más que referentes deberíamos hablar de referencias, pues voy a comentar acerca de las localizaciones con que cuenta Colmillos de metal. Antes habría que recordar esa gran ventaja que tiene la literatura o el cine de animación de que cuesta lo mismo en esfuerzo y economía localizar sus historias en tal o cual lugar, sea realista o fantasioso. Esto le da una libertad absoluta para elegir los escenarios dentro de las necesidades de su narración, lo que redunda en una alta libertad creativa.
La novela transcurre principalmente en Vallecas-Entrevías, Pacífico, Santa Ana, El Rastro, El Retiro o la Pedriza, además del metro y los autobuses de la EMT. Como lugares concretos, podríamos reconocer el IB Arcipreste de Hita, el Mapa de Entrevías, el bareto al lado de la comisaría, el Degrís, el Bulevar, los Soportales, el Hebe, el Wendigo, el cerro Almodóvar, las vías, el puente sobre la vía, los locales de ensayo, el Hotel Reina Victoria, el Café Alemán, el Museo del Prado, el Hospital Provincial (luego Marañón) o el Walpurgis, hogares diversos (el hogar de Tralla, de su colega, de su ligue, de sus amigas...), etc. Unas buenas localizaciones reimaginadas o imaginadas.
La elección de estos emplazamientos responde a lo que ofrece el terreno en la lógica de acontecimientos y al poder de resonancia arquetípica de esos lugares, por supuesto. Es interesante apreciar cómo los espacios ofrecen un aura simbólica por sí mismos o en relación con los sucesos que ocurren en ellos. Ahí reside a veces que cale una escena en el lector. También afecta si la escena transcurre de día o de noche. Según qué, es fundamental para transportar un suceso hacia un plano extraordinario o a los márgenes de la normalidad cotidiana. Periferia y centralidad adoptan otros significados más allá de lo social e histórico.
No voy a negar que prima el interés por generar tal o cual ambientación o clima para afectar al estado de ánimo o tensión del lector y, sobre todo, recrear Vallecas o Entrevías o los años ochenta desde el espejo distorsionado de la literatura y la evocación de quien lo conoció desde su prisma particular, con crudeza o candor. Todo lugar exige una sensorialidad que lo complete. Pero es un recurso más para hablar de la realidad de las emociones y los pensamientos, las acciones y las palabras, las lagunas y los silencios, lo real y lo ideal. El retrato social se presenta a menudo como un tránsito por los estratos de una sociedad dantesca. Aquí no es menos, pues se deambula desde por la esfera de las clases acomodadas y hasta por la de los parias de la tierra.
Otros referentes de Colmillos de metal
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| Portada versión Kindle |

Por eso, me aturden los casos que entienden «para adultos» como «lectura complicadita para gente sin hábito o con monotonía» mientras lo otro parece ser una constante cultural asentada en el clasismo moral o la moral de prestigio. Pues, que no te entiendan cuando lo has puesto bien clarito te causa una congoja, te da una bajona tan mala mala que te hunde en el sumidero del malditismo. Que se escandalicen por lo escandaloso como que te lo esperas aunque cada cual tenga su umbral, pero que no te entiendan una idea porque se desarrolla entre subordinadas o metáforas es para que te dé una subjuntivitis.
Aturde porque, en estos tiempos que se declaran librepensadores y cuasilibrehacedores sobre el papel, amplían el espectro de reacciones adversas a las que el escritor debe afrontar si lo leen, efectos secundarios que van dejando de ser imprevistos para ser previsibles impepinables. Y, ¡qué diantres!, han hecho rebajar el listón de lo que es una hard reading que te exige un esfuerzo mental y de confrontación moral extra, ese que supone aceptar el tránsito de la niñez a la adolescencia y de esta a la adultez y otras adulteces posibles. ¡Con lo maravilloso que es madurar a golpe de página y no a mazazo de vida para vivir con más cuidado, menos penas y mejor provecho!
En algunos comentarios de mis lectores, se aprecia que les cuesta a veces seguir el discurso o el hilo, cuando es notable que es cuestión de concentración o acomodación retórica, o les cuesta hacerse con los personajes —son novelas bastante corales—, por lo mismo, por falta de costumbre de leer novelas con más de dos protagonistas y cinco secundarios o porque se obligan a quedarse con todos los datos cuando no hay necesidad, esto no es estudiarse una oposición; como también parece que, en cuanto sale una palabreja que no conocen, les explota la cabeza y afirman con todo el cuajo que la novela tiene un leguaje culto, cuando es una expresión popular (de otra época, quizás) o un término preciso sin ser especializado; o se escandalizan de comportamientos inadecuados o incorrectos, aunque el personaje, la situación o el género lo demandarían a gritos de no ser así porque es lo suyo. Bueno, esto es lo más llamativo, al margen de lógicas sujetas a contexto o precontexto que pueden fastidiar la inmersión lectora, especialmente cuando estamos ante un texto historicista. ¡Ay, la mala enseñanza y el pobre aprendizaje!
Nunca me ha gustado considerar al lector un ser al que se le debe proteger de la mala literatura, aunque sí de las malas ediciones; ni como alguien que rehúye la oportunidad de aumentar su horizonte de pensamiento, emocional o lingüístico-gestual, o sea, afrontar tanto lo que hay en la vida desde la experiencia y el contacto con el mundo como lo que aparece en la ficción por gracia de la imaginación y la fantasía. Hay cosas que, si no te las cuentan, no te las vas a poder figurar ni en sueños. Es la gracia de la comunicación y la curiosidad.
Por eso, no escribo —aunque el tema o el estilo inviten a veces a creer que es así— para niños o adultos que quieran seguir siendo niños, con un vocabulario y una sintaxis restringidos para no excitar la hormona del crecimiento neuronal o poner en aprietos con inoportunas preguntas o comentarios a mayores inmaduros o amagos de adultos próximos o circundantes, amigos del escándalo o presos del fanatismo. Ya tenemos una edad como para ponernos a hacer tonterías. Es más, mucho me costó conseguir entrar en la esfera adulta como para rebajarme al son de los tiempos de la infantilización galopante, y eso que tampoco derrapo hacia la alta cultura que admiro. Pero ¿quién dijo que la cultura pop tenía que ser una fritanga verbenera sin vocación de puchero gourmet, que no se pierde la esencia popular por cocinar a fuego lento más de diez ingredientes con sofrito, cocción, desgrase, reposo y aliño? ¿Quién?
Solo faltaría que fuese el autor el que se tuviese que adaptar a todos los paladares lectores y no el lector a su cocina, que es el que ofrece su trabajo no como servidor, sino como creador que, si acaso se somete al criterio de alguien, ya lo hace al de los editores, más de trabajar de encargo. Pero eso es el mercado, parece; el mercado que se lleva. En vez de que el lector busque sus autores gracias a los medios que ofrece sobradamente la tecnología, se invita al autor a bajarse las tapas y ampliar su abanico de lectores con oportunos sacrificios a cambio de una faja —algunos estarán encantados, les será hasta muy fácil ajustarse al mainstream de turno, enhorabuena—; o ceñirse al nicho y acomodarse tan pancho a sus metros cuadrados de distensión. Que no sé qué es peor, porque seguro que hay puntos medios que nos harían la distribución más feliz. En fin, búscate la medida y que lleguen los lectores que te mereces y te merecen.
Tampoco creo que los escritores debamos someternos al papel de moralistas o tutores de nuestros lectores más allá de nuestros intereses particulares por transmitir una idea o renovar el panorama en pos del progreso intelectual y emocional. No debemos salirnos de las preocupaciones netamente creativas acerca de la transmisión de nuestra escritura, el estilo, la construcción de personajes, la trama, el tema... Considero al corrector de sensibilidad una reencarnación privada del censor público o una extensión laboral más del coachineo que nos traemos con el nuevo milenio, el coach de la autocensura que nos enseña cómo mejorar en nuestro autocontrol expresivo, que no en nuestro dominio de la escritura, en mejorar nuestro arte de hacer las cosas. Un puntal más para consolidar al escritor inmaduro como proveedor del lector inmaduro. La IA no deja de tirar por el mismo camino: castración o muleteo digital para no aprender a caminar con los propios pies o alcanzar el equilibrio con las propias manos.
Al final tenemos un desdoblamiento de conveniencia —a veces he pensado en hacer doble edición, como se hacía en tiempos la doble versión en cine: un libro para todos los públicos y el mismo en versión hardcore, bueno, «para viejos adultos»—, quizás por compensación o porque, por fortuna, el sistema lo permite. ¡Cómo no iba a hacerlo! Por supuesto, el business es business y todo cabe en el capitalismo mientras genere riqueza, aunque el neoliberalismo nos diga que solamente cabe lo que genera mucha mucha mucha riqueza y eso suponga desmantelar la cultura como industria de bajo rendimiento monetario hasta dejarla en el pellejo del entretenimiento y los huesos del postureo para que dé lo más por menos. Una inercia extractiva y acelerada que nos lleva a exageraciones ridículas o nauseabundas en ambos sentidos de calidad, pero bueno, hay estómagos para todo en el imperio de la fast food y el low cost, o tragaderas para supervivir en la sociedad de la banalidad existencial. Elige tú: «adaptarse o morir» o «resistir es vencer», he ahí el dilema.
Así que que me lea quien quiera y pueda. Yo estoy aquí para escribir, compartir mi imaginario y mis capacidades expresivas, responsabilizarme meramente de mi aspiración a la autenticidad y a una feliz conexión. A cada cual lo suyo. El lector, por su parte —como yo cuando leo—, que lea y que pierda el miedo o el pudor a leer otras cosas o, si es más de lo mismo, que lea mejor y mejores libros. Hay mucho mundo ahí fuera y dentro de nuestras cabezas como para encerrarse en el monocultivo o atarse al plato único, como para limitarnos a andar en círculos, aislados en guetos literarios o mediáticos en una vida que es más corta de lo que nos pensamos y que carece de sentido si no supone ampliar vivencias, sumar experiencia, compartir impresiones, circular conocimientos..., en suma, crecer como individuos sociales, como sociedad intergeneracional, como especie intercultural, como humanidad, y ensanchar nuestra consciencia, enriquecer nuestra expresividad, cultivar nuestra capacidad de tolerancia, fortalecer nuestra concordia y dejar una huella positiva en los demás y en el mundo.
Microrrelato de Fernando Figueroa
Este microrrelato responde a la convocatoria del blog El Tintero de Oro para participar en el microrreto Microrreto: Los días de la semana:
Escribe un microrrelato de 250 palabras en el que se narre una historia que tenga como protagonista un día de la semana, ya sea porque algo ocurrió en ese día o porque ese día causó algún hecho. Eso sí, tiene que aparecer un día en concreto.
De paso, aquí os dejo los enlaces de mis anteriores microrrelatos para El Tintero de Oro:
Seguimos recordando comentarios de reseñas en blogs. En este caso hacemos referencia a un blog muy popular y abierto a diversos géneros, Anika entre Libros, que tuvo a bien aceptar un título mío publicado por editorial: Los pistoleros o el caso Hamster, mi primera novela negra publicada que no escrita.
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El miembro de su equipo que se ocupó de leer y reseñar el ejemplar que les envié fue la escritora Déborah F. Muñoz, publicado en 2020 y que lo republicó recortado en su blog personal Escriboleeo el 3 de octubre de 2020.
Este detalle es importante, pues permitía ver cómo una lectora de una generación más joven veía mi historia y estilo. De este modo, sus observaciones se centraron en destacar que:
— Es una novela osada y diferente en la ambientación y el tono respecto a lo que se llevaba en la novela policíaca.
— Estilo clasicista, a lo victoriano.
— Ve la trama policíaca algo enrevesada, un poco liosa.
— La investigación no es lo más interesante de la novela.
— Lo que más le ha gustado y le ha parecido más interesante es «la gran cantidad de caos al que se enfrentan el protagonista y el resto de personajes». Le da mucha vidilla al libro.
— Lo cuidado de la edición, con ilustraciones.
En suma, las virtudes del libro Déborah las concentra en tres términos: original, entretenido y diferente, todo un halago para un autor. Y esto es muy gratificante cuando das el paso a aparcar la autopublicación para subir a la categoría de publicación en editorial, aunque luego decidiese seguir la serie de modo autoeditado. Por supuesto, aprecio que es una crítica subjetiva, como ha de ser, desde lo personal, pues los comentarios sobre este libro, en otros casos, han sido más diversos. Otras personas han reparado en otros aspectos o mostrado más entusiasmo y seguro que cada una tiene su libro favorito de la serie por las razones que sean.

Seguimos rescatando comentarios de reseña de blogs congelados antes de que desaparezcan. Recupero otra crítica realizada por Aura Nebulosa de su blog Devoramundos, que quedó parado en noviembre de 2021. Aura leyó el primer título publicado de la serie Aventuras y tribulaciones de Harry Maesnow y Molly Grapes, que fue editado por Alma Negra.
Antes de dar su opinión personal sobre Los pistoleros o el caso Hamster expuso su grado de conexión con mi obra en general y en especial con mis libros sobre las mujeres-globo:
Ya había leído en alguna ocasión a Fernando Figueroa Saavedra, y me tenía encantada su excentricidad a la hora de escribir y las cosas tan raras (pero maravillosas) que nos cuenta en sus libros.
— Empieza directo con el asesinato y con escenas extrañísimas que te hacen reír por lo absurdo.
— Se narran a cuentagotas cosas del protagonista o los sucesos que forman la historia.
— Poco a poco todo va todo tomando forma.
— Hay muchos personajes y subtramas.
— Hay dos subtramas amorosas, entre Harry y Molly y entre el tío de Harry y otra actriz, con las que te tronchas.
— El estilo es muy a lo novela victoriana, con lugar al realismo sucio y la ironía, con lenguaje culto, escrito en tercera persona.
— Salpica con recortes de periódico que hablan de los sucesos, a modo de minihistorias.
— El tono es cómico pero, a medida que avanza hacia la conclusión, se recrudece.
— Personajes rarísimos pero encantadores, están diferenciados, con sus cosas que les hacen especiales, y actúan y hablan de manera real. Se les identifica fácilmente.
— Su personaje favorito es el jefe de Harry, el mismo Harry y un personaje sorpresa.
—Te hace reír y el final te deja con la boca abierta.
En suma, Aura se lo recomienda a aquellas personas a las que les gustan las novelas policiacas diferentes, con mucho humor, erotismo, romance y un caso muy chulo. De nota, recibió 8/10.
La promoción de la serie El misterio de las mujeres-globo dio pie a confeccionar una serie de citas de personajes históricos que reflejaban el impacto que estos seres había tenido en sus vidas o sus carreras profesionales. Entendamos el juego: se trataba de elegir personalidades reales de la historia y asociarlas a estos seres, muy que nos pese, de ficción, en teoría. Por las cualidades y características de estos seres, estas celebridades debían moverse en ciertos entornos ligados con las temáticas de los libros y las historias que recogen. Por lo común, se movían en el marco de la ciencia o el esoterismo o eran escritores, artistas, aristócratas, aventureros, etc. En lo cronológico, nos movemos entre la edad media y el siglo XX, un largo segmento de tiempo plagado de anécdotas históricas y frases bonitas, agudas y motivadoras.
Hay que decir que no todas las citas surgieron de mi ingenio, sino que algunas son obra de mi hermano, y aprovecho esto para animar a cualquiera a sumarse a esta fabulación, aunque convenga antes empaparse del pompinoverso para poner el granito de arena correcto a esta fantasía ucrónica. Es un ejercicio la mar de entretenido y edificante, que te conecta con la historia y la sucesión de mentalidades que la componen.
La fórmula para componerlas suele ser la paráfrasis o la emulación, conectando con la filosofía de vida de a quienes se les atribuye la cita y con el estilo de época y propio que les corresponde al personaje. Su concepción formal, por supuesto, fue subsidiaria de ciertos memes que aún circulan por las redes sociales y que se sirven del texto y la imagen de la celebridad referida sobre fondo monócromo, usualmente negro, y que usan y abusan del principio de autoridad con o sin propiedad, que no es raro toparse con citas falsas, mal o bien intencionadas, en el maremágnum de Internet. Estas que aquí presento van de buena onda y no tratan, ni por asomo, de traicionar la personalidad y la obra del citador, más bien lo contrario: resaltarla y rendirle homenaje. También a las mujeres-globo o pompinas, con mil nombres nombradas en el orbe celeste.
El mundo de la aristrocracia
El mundo de la literatura

El mundo de la ciencia
El mundo de la aviación
El mundo esotérico
El mundo aventurero





Esta ha sido una muestra de lo que da de sí este juego de la suposición, del «y si...», del «que hubiera pasado si estas criaturillas se hubiesen cruzado por sus vidas, hubieran formado parte del contexto histórico que les acogió, y sacado un comentario sobre ellas». Espero que haya sido gratificante, recreativo y estimulante, y que alguna te haya gustado en especial.
Ya solo queda despedirme y dejaros de añadidura los vídeos promocionales de Mujeres-globo: mito o realidad, que abren también con una cita, gérmenes de esta serie de citas. Están muy chulos y tienen sustancia, mensaje, como se suele decir: son cantos a la libertad y la justicia, a la paz y la hermandad frente al progreso de la humanidad. Curiosas, creativas, traviesas y muy suyas, acunan la esperanza del ser humano en naturaleza.