miércoles, 3 de junio de 2026

¿QUIÉNES SON HARRY MAESNOW Y MOLLY GRAPES?

 


¿QUIÉNES SON HARRY MAESNOW Y MOLLY GRAPES?

de Fernando Figueroa



Las aventuras y tribulaciones del agente de la Honorable Policía Metropolitana de Rabishpool Harold Maesnow —y también las de la actriz Molly Grapes— ya cuenta con una sarta de reseñas que dan buena cuenta de qué impresión causan. Aquí haré un recopilación de estas impresiones que nos ayude ver en qué reparan más los lectores para sorpresa incluso de su autor y recopilaré nuevos datos que se reparten por la páginas de cada entrega.


Sí, lo reconozco, todo nació por ponerme a preguntar a la IA sobre mis personajes, y darme cuenta de que lo que me responde se basa en lo que han escrito de ellos yo y, lo mejor de todo, mis reseñistas. Por esa razón, he decidido hacer de IA, copiar su extractivo y sintético modus operandi y hacer un retrato robot de los dos principales protagonistas de esta serie, Harry y Molly, Maesnow y Grapes. Con esto, espero alimentar a esa dichosa IA antes de que empiece a inventarse las cosas para rellenar las lagunas de sus biografías.

A lo largo de distintas entregas se ha venido conformado una peculiar comedia humana encabezada por esa pareja de moda en los círculos sociales de la farándula de una ciudad portuaria: Harry Maesnow y Molly Grapes, que son cada uno de su padre y de su madre. Complementarios a veces, chocantes a ratos, encarnan el amor incondicional de un modo británicamente popular, no obstante son de orígenes étnicos diferentes: ella inglesa, él galés. Pecata minuta en una ciudad portuaria donde el pedigrí las raíces y la pureza de sangre es una entelequia enterrada en cuentos de hadas y más propia de canes y de caballos que de seres humanos. El habitante de Rabishpool es de todas partes y de ningún sitio, auténticos hijos del imperio, cosmopolitas en ciernes. Otra cosa es que cada cual lo quiera reconocer.



Pero... ¿quiénes son de concreto Molly y Harry? 

Así, en un par de retazos sinópticos, Harold Maesnow, Harry, Mae o Pulso de Hielo es miembro de una familia más bien conservadora, por vía paterna ha recibido un pensamiento liberal y artesano y por vía materna ha sufrido cierta influencia puritana y timorata. Trabaja en la Honorable Policía Metropolitana de Rabishpool, colocado allí por mediación de un familiar, lo que le hace sufrir el estigma de recomendado en una Inglaterra que abraza con pasión la era de la electricidad. Sin embargo, ideológicamente es un verso libre, ácrata mental, justiciero en praxis, al que le cuesta desinhibirse, que no encaja en ningún sitio y al que no le gustan nada los privilegiados ni los ventajistas, en la medida en que están tentados de abusar de los débiles. En especial, le repatean los aristócratas y le conmueven los oprimidos. También detesta la fruta escarchada y es abstemio, un poema en una ciudad de marineros, pandilleros, obreros y calaveras.

Una de las grandes fantasías de Harry es ponerle una bomba a la reina Victoria, pero no puede porque es policía y se debe a su juramento de mantener el orden, así que espera que lo haga otro y se entretiene fastidiando a sus superiores. Entretanto, enreda en los huecos del sistema para beneficiar a los oprimidos y perjudicar a los opresores.

Dice Jordi (Interrobang): «Tiene un exaltable sentido de la corrección y la justicia, celoso de su honor, maneja el disimulo. Le cuesta dejarse ir». 

Dice Yolanda (La Vida de mi Silencio): «Es un inspector muy capaz y lleno de talento. Su inteligencia le ayuda a encajar las piezas con cierta facilidad, aunque su sentido de la justicia y su forma de trabajar le ponen en más de un aprieto. No obstante, es precisamente eso, sus valores, lo que lo hacen un miembro tan valioso del cuerpo policial. En lo amoroso, su vida es un poco desastre, pues es muy poco hábil a la hora de relacionarse con su interés afectivo, Molly».

Dice Natàlia (Yo Leo Novela): «Sigue siendo un detective imperfecto, alejado del heroísmo clásico. Es un personaje marcado por el cinismo, la introspección y una humanidad que se siente muy real, incluso cuando se mueve en un en un entorno que roza lo absurdo y lo filosófico».

Por su lado, Molly Grapes es de familia laborista, aunque ella comulga más con el socialismo y es una declarada feminista. Su padre es carpintero, un hombre con las ideas claras, y eso que vive rodeado por mujeres, o es gracias a ello, y se le cae la baba con su hija artista. Su madre, una mujer de la clase trabajadora de armas tomar, en cambio no es tan complaciente con su hija y no oculta que le hubiera gustado otro desarrollo para su vida, aunque lo que más le cuesta aceptar es que, pudiendo tener mejor partido, su hijita se encandile de Harry, ¡un canijo!, ¡un policía!, ¡un enemigo de la clase obrera! Pese a todo, Molly es feliz porque vive a su manera y tiene a su hombrecito, al que le encanta reeducarEs la prima donna del Marlowe Theatre, una diosa del burlesque, aunque su relación con su director sea más que tirante. Sin complejos, con conciencia de clase, su patria es el teatro y su bandera la filantropía. Con una creatividad inquieta (y hasta desbocada), un vivo afán por renovar y dignificar el arte escénico, con ese espíritu revolucionario y siendo una ávida lectora de literatura erótica, no es extraño que ansíe dar rienda suelta a sus fantasías sexuales con Harry de protagonista. 

Los grandes sueños de Molly son visitar París y un día tener su propia compañía y su propio teatro. Patrocina una casa de acogida para niñas de la calle y exprostitutas.

Dice Jordi Valero (Interrobang): «Una joven insumisa, que mantiene el difícil equilibrio entre conservar principios y satisfacer caprichos, feminista con feminidad. Molly es la que tira de la relación. Tensa la moralidad y las convenciones. (...) Sus acciones y pensamientos trascienden el feminismo de salón, que queda rancio ante su iconoclastia militante».

Dice Natàlia (Yo Leo Novela): «Molly Grapes, la mujer fuerte y decidida, sigue siendo una de las grandes apuestas de la novela, y sus diálogos con Maesnow son un torrente de fuego que, a veces, es casi un alivio frente a la oscuridad que los rodea».

Dice Yolanda (La Vida de mi Silencio): «Tiene las cosas muy claras. Sabe lidiar perfectamente con el carácter de Harry y no duda en enfrentarse a él cuando se está comportando como un estúpido. Asimismo, es de armas tomar, la perfecta definición de mujer empoderada de la época. Se vale por sí misma, tiene un oficio en el que se deja la piel y no deja que nadie la pise».

Ambos se conocieron de niños, vivían en la misma barriada en Lowgrith, formaban parte de la misma pandilla, y, tras sus más y sus menos, años después, acabaron juntos, y hasta ahí, que para ella el matrimonio no es más que un convencionalismo burgués por el que no piensa pasar jamás. A Harry tampoco le convence casarse, aunque tampoco diría que no. Cualquier cosa por seguir estando con ella. Respecto a forma de relacionarse, tienen sus más y sus menos, son celosos los dos a su modo como también se preocupan por cuidar de los intereses del otro a su manera y tienen sus detallitos. En lo sexual, hay cierta desventaja por parte de Harry, aunque se complementan a la perfección. No obstante, ambos perdieron la virginidad con otras personas —eso Molly no lo sabe, que se considera la mentora sexual de Harry—, pero la liberación de Molly hace que le lleve una ventaja de varias cabezas.

Algo que les une mucho es la curiosidad y la sed de justicia. Juntos son imparables a la hora de resolver un problema, aunque cada uno coja un hilo distinto para desenredar la madeja y tenga su propio estilo.






viernes, 22 de mayo de 2026

X FERIA DEL LIBRO DE VALLECAS







EN LA X FERIA DE PUENTE VALLECAS

Fernando Figueroa



SINOPSIS: De mano de Pepa Hidalgo, pude participar una vez en la Feria del Libro de Puente de Vallecas, en el apartado de Autoedición, que este año contaba con dos casetas. Esta experiencia revertirá en un cúmulo de recuerdos y reflexiones, ausencias y nuevas relaciones, que es lo que trae el tiempo y este tipo de mercadillos al aire libre.

 

Vender tus libros, firmar alguno, conversar con colegas, escuchar las mesas redondas, ver actuaciones, asistir a presentaciones, atender a seguidores, hacer contactos... Todo ello forma parte del devenir de este tipo de eventos, además de sumergirse en toda esa atmósfera barrial que hace de este encuentro en un paraje como el Bulevar, concurrido por todo tipo de fauna animal y humana, una experiencia intensa y berlanguiana hasta el esperpento pasoliniano.

Este año no tocó presentar libro, pero eso no impedía cargar con mi novedad Comillos de metal, que fue el libro más vendido de toda la sarta de títulos de los que llevé al menos un ejemplar. Un surtido en el que no faltó ninguno de los libros que configuran las Historias vallecanas ni la serie de las mujeres-globo, las aventuras y tribulaciones de Harry Maesnow y Molly Grapes o el Kómete a los rikos, esa sátira tan nutritiva. Tampoco, los libros de mi abuelo.

En cuanto a ventas, el libro mejor posicionado de los seis títulos que tuvieron venta fue Comillos de metal, comprado por los amantes del misterio sobrenatural y buena parte de ellos lectores de Expediente Bélmez, la entrega autoconclusiva anterior donde salían buena parte de sus protagonistas. Alguna lectora lo compró decantada porque se sumaba al género la localización de la historia en Vallecas, sin duda un plus para esta feria. Por cierto, de nuevo la mayoría de mis lectores son mujeres, lo que es una pauta generalizada con mi literatura.

El segundo libro fue Kómete a los rikos. No es de extrañar en un barrio obrero y encantado de ampliar su variedad gastronómica tan cosmopolita con propuestas imaginativas. Son buenos tiempos para la sátira política y lecturas ligeras pero con sustancia.

El hit parade quedó como sigue:

1) Comillos de metal

2) Kómete a los rikos

3) Graphímeros

4) Mujeres-globo: mito o realidad 

Hay que decir que compartí caseta con el escritor Julián de García y Casero, que vendía su libro Las quince gordas, todo un personaje de la jungla de asfalto y una agradable compañía. También estuve con otros ases de la autoedición: Patricia Duró, Susana Rossignoli Fernández, Laura García Fernández, Jonatan Manzano, Juan José Saavedra Esteban, Sergio P. Delgado, etc., algunos de ellos, otros tantos talentos de Entrevías o Vallecas. Más la confraternidad con primeras figuras, segundas, perseverantes, principiantes..., en fin, todas las categorías de amantes del arte de escribir, ilustrar o comiquear que hay y que caben en esta feria de barrio barrio.

En fin, una experiencia más, donde lo mejor es escuchar a tus lectores y ganar lectores nuevos, y otra nueva ocasión para dar visibilidad, cara a cara y frente al mundillo dispar editorial, a una producción que recorre la novela negra, la novela de fantasía o la ucrónica, la novela urbana, la sátira, la novela paranormal o el ensayo académico.




domingo, 3 de mayo de 2026

EL TROTAMUNDOS

 





EL TROTAMUNDOS

Microrrelato de Fernando Figueroa


A medio camino entre Roma y Florencia, se divisa la pequeña ciudad de Asís, como un nido en la falda de los Apeninos. A menudo lamento pasar de largo, pues siento el impulso de subir y preguntar por su insigne vecino, aquel bendito juglar que hablaba con los pájaros, los lobos o la luna entre risas. Sé que, cuando uno tiene un rumbo fijo, no piensa en desviarse; es mejor no tentar a los azares. También que hay puertas que se abren y otras que se cierran, y que los imprevistos son parte de esto, como la esperanza, pero... No valía la pena ir por ahí. Perderse y... Ahora que..., y si...

Me pierde pensar que quizás viva allá algún pariente de ese santo varón, un vecino por cuyas venas corra la sangre que regó su alma de bondad, alimentó su espíritu caritativo de sencillez e inflamó su ánimo fraternal con una inusitada confianza. Me intriga ver si por su rostro se permea algo de ese carisma, el eco vibrante de una presencia angélica. Sería reconfortante con este frío. Nunca conocí al descendiente de un santo. Sí conocí a muchos hijos de auténticos cabrones y hasta del mismísimo Satanás. Se quedan atrapados en los cruces y suelen dejarte tranquilo si no los llamas o no los miras. Por los caminos, si vas derecho, vas en paz y, a veces, conoces a algún amigo que desaparecerá en el silencio de la noche porque tomó un desvío. Yo prefiero no complicarme.

 

Este microrrelato responde a la convocatoria del blog El Tintero de Oro para participar en el microrreto Microrrelatos de mayo: ¿Y tú qué lees?:

Escribe un microrrelato de 250 palabras utilizando la primera frase del tercer capítulo del tercer libro que esté en la tercera estantería de tu biblioteca personal. Si auxilio de la IA.

Dicho y hecho, me tocó el libro Los siglos del arte gótico de la editorial Daimon (1983), y ahí está mi contribución con 250 palabras clavadas que, espero, deleiten al lector como otras veces he hecho.

De paso, aquí os dejo los enlaces de mis anteriores microrrelatos para El Tintero de Oro:


El fuego es mío


En el taller de Nebel


viernes, 1 de mayo de 2026

REFERENTES DE COLMILLOS DE METAL (1)

 

Cubierta de Colmillos de metal


REFERENTES DE

COLMILLOS DE METAL (1)

texto de Fernando Figueroa



SINOPSIS: Febrero de 1985. Cada vez aparecen más y más yonquis muertos en las calles con unas extrañas marcas. Uno de ellos es un colega y vecino de Tralla, un baterista de heavy metal y seguidor de Aleister Crowley, que tratará de desentrañar el misterio que hay detrás. Guiado por la Providencia trazará un plan para capturar al culpable, que sólo podrá llevar a cabo con la colaboración de sus amigos. Juntos o por separado, se enfrentarán al mal que anida en la noche y que amenaza con devastar Madrid. A ritmo de sexo, drogas, rock y magiak, descubriremos la historia oculta de Vallecas.


Toda historia nueva bebe a su vez de otras historias; ya lo vimos con Expediente Bélmez. A veces es más evidente la referencia, otras veces, más discreta, pero un lector avezado se suele percatar del hilo que las enlaza y retroalimenta, aumentando los comentarios que merezca compartir su entusiasmo por la lectura con otros frikis de las literatura. En este saco Comillos de metal tiene unas cuantas.

Para empezar, por orden de género, están las vinculadas con el vampirismo: las películas Phantasma II (1979) y Vamp (1986). La primera también se conoce como El misterio de Salem's Lot, una versión televisiva, de alto impacto en su día, que se montaría también como película y estrenada en cines; una adaptación de la novela de Stephen King. De esta producción Colmillos de metal mantiene un parentesco muy patente en lo que respecta a la irrupción misteriosa de cierto personaje y en la necesidad de formar equipo para resolver qué está pasando. Hay otros guiños puntuales que seguro que el lector que conozca el referente disfrutará topándose con ellos.

En lo que atañe a Vamp, la inmersión en el submundo urbano es el elemento más notable junto al tono fresco y desenfadado de algunas escenas, ya que los ochenta eran mucho de mezclar terror con humor, humor negro. Posmodernidad que se tiñe, por supuesto, de un toque más jevi-rockero en este caso, antes que del tono popero del vampirismo cómico de Richard Wenk. Lo bueno, como en ambas películas, es que se mantiene el canon tradicional del vampirismo stokeriano, respetando esas limitaciones que hacen del vampiro un ser que, aunque goza de poderes vetados al ser huemano, trata de vencer sus propios retos para salir adelante.

Otro referente es La noche de los muertos vivientes (1968). No tanto por establecerse algún tipo de paralelismo con la situación que vive el barrio y que viven los protagonistas —que algo hay—, sino porque da la casualidad de que en los días en que se ubica la historia relatada se emitió por TVE esta película. Así que Tralla y su hermana Mónica la ven en casa por la televisión y en la que pueden proyectarse, dado que es una historia, en inicio, protagonizada por dos hermanos.


Alejándonos del terror pero no, quizás, de lo sobrenatural, citaré la película Bolero (1984) y que dos protagonistas irán a ver al cine. Es un contrapunto que subraya otra de las patas temáticas de esta novela: el erotismo, y que versa sobre el tema de la pérdida de la virginidad. No obstante, el vampirismo es una de los tropos del terror más cercanos al género erótico y la magiak que practica Tralla tiene un fuerte componente sexual en la concepción de su ceremonial.


En otro orden y conectando con la épica heavy, no puede obviarse la película Excalibur (1981). No es una referencia constante, más bien es un guiño muy puntual pero muy significativo a la vez. Ahí tenemos el ciclo artúrico en toda su gloria a través de una apelación a la esfera feérica como exponente de esa conexión de Tralla con las dimensiones que configuran lo sobrenatural.


Por supuesto, si hablamos de heavy metal, Conan el Bárbaro (1982) es otra de esas referencias guerreras que no puede faltar. Tralla se va a convertir en un paladín del bien, aunque se mueva a medio camino del mal y del bien, un héroe que cuenta con su propio código ético, bien forjado, y con una férrea capacidad de adaptación a las circunstancias. Eso sí, habrá de formar equipo para conseguir alcanzar su propósito brillantemente, en el mundo real no hay sitio para el héroe solitario y, en Vallecas, forma pandilla es lo más natural e inteligente para ver otro amanecer.

Por lo demás, se puede sentir el rastro sutil de las producciones de la Hammer más gamberra o la Amicus más suburbial, o el aire de las películas de Carpenter, Corman, Fulci, Argento..., todo entremezclado y muy setentero y ochentero, y con algún toque noventero, en concreto, al estilo de Álex de la Iglesia.

A esto hay que añadir, el cine quinqui o la comedia madrileña, las dos caras de la misma moneda que era la sociedad juvenil de aquel Madrid posfranquista, de rollo y movida.

Sin más, no me queda otra cosa que desearos que la disfrutéis, la leáis de día o de noche, y aconsejaros que os tapéis el cuello tanto en invierno como en verano, por favor, para no perder el calor.


Portada versión Kindle

Castellano

284 páginas
15,24 x 2,08 x 22,86 cm
Tapa blanda y Kindle








martes, 3 de marzo de 2026

EL FUEGO ES MÍO

 





EL FUEGO ES MÍO

Microrrelato de Fernando Figueroa


Los tenía acojonados. A todos. Bastaba con enseñarles la punta del rabo o echarles el aliento en el cogote para que pegasen un brinco. Malditas criaturas. Se creían los preferidos y eran unos grumetes en la inmensidad de la Creación, incapaces de gozar de Su Gracia.

Cierto que, al principio, también yo les cogí cariño. Eran tan graciosos en su flaqueza, con esas ínfulas de grandeza tan entrañables, ese aspecto físico tan insignificante, ese hambre de emociones tan torpe o esa impotencia trufada de inconsciencia. ¡Y cómo se desvivían por compararse con todo lo mejor sin ser yo! Pero no, no los amaba. Sólo Él lo hacía. Y les perdonaba todo. 

No era justo. ¿Por qué si eran los últimos paridos, seres débiles e inseguros, esclavos de su ansia por ser otra cosa, volcados en pasiones sin fondo ni meta, afanados en procrear y acaparar como locos?

Contaba los días para verlos inmolarse en su impiedad, esquilmar la tierra y convertirla en una costra regada de pus, y, entonces, disfrutar de que Su juicio reparase en la infamia de verlos cagarse en Su nombre.

Por eso los atormentaba, para que se fueran enterando de que eran unos consentidos por tiempo limitado. A escondidas, cuando menos se lo esperaban. «¿Tienes fuego?», les susurraba en el oído para ver si conseguían adivinar qué había detrás de la caída súbita de un objeto, de la entrada de una mosca en sus bocas o de que se cumpliesen sus deseos con el mínimo esfuerzo.

 

Este microrrelato responde a la convocatoria del blog El Tintero de Oro para participar en el microrreto Microrrelatos de la Bestia:

Escribe un microrrelato de 250 palabras con el Maligno como protagonista o personaje secundario, que no se limite a una mera referencia sino que tenga mucho peso en la historia. El estilo y tono del relato es libre. Si auxilio de la diabólica IA.

Dicho y hecho, ahí está mi contribución con 250 palabras clavadas con tridente que, espero, deleiten la lujuria del lector como otras veces he hecho.

De paso, aquí os dejo los enlaces de mis anteriores microrrelatos para El Tintero de Oro:


En el taller de Nebel


miércoles, 11 de febrero de 2026

COLMILLOS DE METAL FRAGMENTO

Cubierta de Colmillos de metal


COLMILLOS DE METAL

(fragmento)

texto de Fernando Figueroa



SINOPSIS: Febrero de 1985. Cada vez aparecen más y más yonquis muertos en las calles con unas extrañas marcas. Uno de ellos es un colega y vecino de Tralla, un baterista de heavy metal y seguidor de Aleister Crowley, que tratará de desentrañar el misterio que hay detrás. Guiado por la Providencia trazará un plan para capturar al culpable, que sólo podrá llevar a cabo con la colaboración de sus amigos. Juntos o por separado, se enfrentarán al mal que anida en la noche y que amenaza con devastar Madrid. A ritmo de sexo, drogas, rock y magiak, descubriremos la historia oculta de Vallecas.


Para abrir boca y poner los dientes largos, aquí selecciono un fragmento de la novela Colmillos de metal, para que el lector se haga una idea de su contenido, en estilo y tema. Además, sirve de microrrelato si lo miras bien. Para date una pista del contexto, te diré que te asomas al interior de un bar de barrio que está al lado de una comisaría.


FRAGMENTO DEL CAPÍTULO VI: ME VOY DE GRIPE


¡No me jodas! Un vampiro no mordería un cuerpo muerto. No son tan carroñeros. Les gustan los cuerpos hermosos y sanos, sa-nos. Además, hay tíos también mordidos. Lo dicho, ¡fábulas! Me parece más probable que haya sido un perro o una rata a que se lo hiciese un desquiciado. Hay que tener muchas ganas para acercarse a un cadáver y morderlo.

A lo mejor estaba moribunda y el monstruo aprovechó su debilidad para desatar su instinto criminal y... ¡zasca!, morder.

No le des más vueltas. Recuerda: no hay hemorragias, no hay manchas. Los mordieron muertos.

¿Y marcaje de bandas?

Pse. No cuadra. ¿Qué significado tiene una marca de dientes en el cuello? ¿Quién llevaría una rata consigo para hacer esa pifia?

Volvemos al loco suelto. Imagina que es una desviación sexual, un loco con fijación por los cadáveres, un necrófilo, que los hay, que en el éxtasis de su delirio muerde.

Menuda casualidad que el pichabrava se encuentre con todos los yonquis muertos del barrio para satisfacerse. ¿No los andaría buscando?

Hay tipos que tienen imán para lo que quieren. Más si se mueven de noche.

Con veinte años todos tenemos imán las veinticuatro horas. Luego cumples años y el imán se va apagando.

Además, maricón, que le daba igual carne que pescao, mujeres y hombres —se recreaba en el morbo—. Este no le hace ascos a nada mientras se estén quietecitos.

Hay que tener ganas. Pero no hay señales de penetración ni rastros de semen.

Otra cosa que tengo que revisar.

A las buenas, se le aplicaría el 577 y no el 340 por no mediar destrozo sepulcral. Al loco le saldría el muerdo por lo mismo que le costaría a ese… —Señaló a Tralla—… un polvo con una puta de Carretas.

¿Le habían visto cara de putero? De pulpo podía ser, que de lo que se come se cría, pero ¡de putero? Nasti de plasti. Tralla pasó de alusiones. Que le llamasen lo que les diera la gana, que él estaba ahí nutriéndose de actualidad extraoficial cosa mala y a su costa. La información aprovecha a quien sabe conectarla con sus intereses.

Profanar cadáveres sale barato en este maldito país.

Las leyes están hechas para los vivos. A los muertos que los jodan.

Tiene que merodear por los mismos rincones que los yonquis.

Pues será uno de ellos. O un mendigo. ¿No te parece?

Qué rebuscado lo del mendigo. ¿Qué mendigos tenemos por el barrio? Todos andan por el centro. Dedícate a escribir novelas, macho.

Lo haría si diesen dinero y no me metiese en líos con los jefes. —Pidió otra cerveza—. Pero me tienes que reconocer que hay gente muy tocada del ala, que le da por creerse lo que ha visto en una película. ¿Has oído eso del niño que se tiró del balcón pensando que era Supermán o lo del tío ese que se creía Charles Bronson y se puso las Navidades pasadas a limpiar el metro de Nueva York a balazos?

Como cunda el ejemplo, nos dejan sin empleo.

En año nuevo echaron por la tele esa peli de vampiros… Esa de… Era de risa pero menudos mordiscos. La actriz protagonista estaba como un tren. Supón que sea un loco que se cree vampiro porque ha visto mucho cine.

No insistas. Aunque en Jefatura se lo lleguen a creer, eso no se puede contar así como así a la prensa. Se puede malinterpretar. Sugerir que un energúmeno está haciendo una escabechina crearía mucha alarma social, cuando son las jodidas ratas que ha habido de toda la vida por donde las vías o chuchos sueltos, asilvestrados, los que muy seguramente estarán desluciendo los cuerpos de los yonquis. ¿Recuerdas lo que pasó con la colza o el cáncer gay, la de psicosis que hubo? Y eso que ahí el peligro era invisible…

Hum.

—… La jodemos si decimos algo así.

A veces alarmar no es tan malo. Nos recuerda que vamos juntos en el mismo barco, que somos todos iguales frente a la calamidad, que los humanos somos fuente y objeto de las mayores atrocidades porque, a efectos de sentir pavor o de provocar terror, da igual la naturaleza humana o sobrenatural del personaje que nos aceche, ya que el pánico lo llevamos dentro desde antes de nacer. Que levante la mano quien no tuvo miedo de salir por el agujero.



Portada versión Kindle

Castellano

284 páginas
15,24 x 2,08 x 22,86 cm
Tapa blanda y Kindle







domingo, 4 de enero de 2026

COLMILLOS DE METAL

Cubierta de Colmillos de metal


COLMILLOS DE METAL

texto de Fernando Figueroa



SINOPSIS: Febrero de 1985. Cada vez aparecen más y más yonquis muertos en las calles con unas extrañas marcas. Uno de ellos es un colega y vecino de Tralla, un baterista de heavy metal y seguidor de Aleister Crowley, que tratará de desentrañar el misterio que hay detrás. Guiado por la Providencia trazará un plan para capturar al culpable, que sólo podrá llevar a cabo con la colaboración de sus amigos. Juntos o por separado, se enfrentarán al mal que anida en la noche y que amenaza con devastar Madrid. A ritmo de sexo, drogas, rock y magiak, descubriremos la historia oculta de Vallecas.


En este mes de enero da a luz una nueva entrega de la serie Historias vallecanas, compuesta por Pentesilea y Expediente Bélmez. Esta vez, estamos en 1985, época de carnavales, y la acción se ubica en varias localizaciones de Madrid: Entrevías, Palomeras, Cascorro, Huertas, Retiro... Volvemos a tener de protagonista a Tralla, nuestro baterista jevi favorito y magok trillado en mil batallas. Con sus problemas propios, que si la banda, que si el curro, que si la familia..., más una sombra oscura que recorre el barrio y amenaza a la humanidad con un antes y un después.

El lector entrará en una novela que combina novela urbana, novela de misterio y novela social, más cierto toque de tragicomedia y tono picante ocasional. A diferencia de Expediente Bélmez —con la que entronca, pues es continuación—, muy concentrada en un epicentro concreto del barrio de Entrevías y sus casas bajas, Colmillos de metal nos lleva de aquí para allá porque la acción se amplía conforme a lo que exige un suceso con muchas implicaciones. Hay muertes, policías, yonquis, rockeros, guiris, retornados, peleas, rituales, ensayos musicales, tardes y noches de bar, comidas, ventas, reuniones, carreras, vuelos, sueños y pesadillas, sexo, visitas culturales, sesiones de dormitorio, consultas profesionales, brujas wicca, vampiros... Vaya, que no te aburres en lo que se dibuja como una urban odyssey o city opera entre lo castizo y quinqui.

En cuanto a personajes, volvemos a ver a los colegas del Tralla (Puri, Pegaso, Fede, Sebas...), están las hermanas Castillo, la familia del namberguán (su madre, su abuelo, su hermana Mónica, conocemos al fin a su padre camionero), los compañeros de Bambú Vudú (Perico, Kojak y Herrera), a su jefe Manuel, dueño del Walpurgis, etc. Hasta me he permitido incluir a mi antiguo instituto y a alguno de sus profesores (la de Griego, el de Historia y el Jefe de Estudios) como cameo de honor. Como se puede entrever, hay un gran despliegue de personajes y, por supuesto, unos cuantos de sus inevitables ligues, aunque puede decirse que nuestro Tralla no está pasando por una buena racha en lo que respecta a su faceta amatoria. Está un poquito de baqueta caída el muchacho, deprimío como se suele decir. Esperemos que supere el bache por la cuenta que le trae.

Metiéndonos ya en el meollo aventurero, el problema al que le toca enfrentarse esta vez es morrocotudo. Un montón de yonquis están apareciendo muertos en extrañas circunstancias, entre ellos un vecino y amigo desde la infancia. Pese a la alarma social, parece que a las autoridades les importa un bledo este suceso, incluso se diría que se felicitan de que pase, pero Tralla no puede dejar pasar la obligación de conocer cuál es la causa de esta masacre silenciosa y combatirla bajo la sospecha de que algo paranormal se esconde detrás. Por supuesto, por mucho que maneje la magia, para conseguir su objetivo tendrá que echar mano de los colegas, lo que demuestra, una vez más, que la unión hace la fuerza y que, aunque el éxito jamás esté garantizado, tanto la derrota como la victoria tener compañía cuenta para bien.

Respecto a las posibles influencias, invoquemos a la Hammer más gamberra o la Amicus más suburbial, al Carpenter más urbano o el Corman más de serie B, al terror cómico de los ochenta recordemos Vamp de Richard Wenk, al deseo de trasladar las producciones literarias o fílmicas localizadas en otras épocas o ciudades extranjeras a un humilde barrio obrero del coso ibérico de los años ochenta. Evidente es también el diálogo que establezco con una de las etapas más tristes y oscuras de mi barrio: el azote de la heroína que arruinó y segó la vida de cantidad de jóvenes en los primeros años de la democracia y que contrajo una serie de problemas añadidos (incremento de la delincuencia, la expansión del sida y otras enfermedades) o reacciones (la movilización de las madres contra la droga, las patrullas vecinales) y sumó otra generación perdida a las muchas que ha habido en la historia de la humanidad por el interés insano de gente que busca hacer negocio a costa de la salud, la vida y la libertad de otros.

Pese a lo amargo, he disfrutado de nuevo mucho recordando aquellos años que viví de adolescente con mirada creativa y recreativa, y enfrascándome en las labores de documentación histórica y legendaria. El hilado de la trama y las subtramas ha sido laborioso a veces y ha habido momentos serios de bloqueo, tijera y reescritura. Espero que no se me haya pasado nada chocante en el pulido y puesta a punto de esta historia autoconclusiva que seguro que gustará al lector que ya debe de estar habituado a mi estilo y tono o del que ansía conocerlo.

Finalmente, como vivimos en un mundo cosmopolita y con un acceso asequible a la cultura para todas las clases sociales, el lector se topará con expresiones en otras lenguas que no son el castellano,—y no me refiero al vallecano—. Mi consejo es que las traduzca, que se imagine lo que dicen o que las ignore por completo para disfrutar más del misterio. No se puede hacer otra cosa. En la vida misma suele pasar lo mismo.

Sin más, no me queda otra cosa que desearos que la disfrutéis, la leáis de día o de noche, y aconsejaros que os tapéis el cuello tanto en invierno como en verano, por favor. No solo para no coger frío, sino para no perder el calor.


Portada versión Kindle

Castellano

284 páginas
15,24 x 2,08 x 22,86 cm
Tapa blanda y Kindle