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lunes, 28 de septiembre de 2026

REFERENTES DE COLMILLOS DE METAL (3)

 




REFERENTES DE

COLMILLOS DE METAL (3)

texto de Fernando Figueroa



SINOPSIS: Febrero de 1985. Cada vez aparecen más y más yonquis muertos en las calles con unas extrañas marcas. Uno de ellos es un colega y vecino de Tralla, un baterista de heavy metal y seguidor de Aleister Crowley, que tratará de desentrañar el misterio que hay detrás. Guiado por la Providencia trazará un plan para capturar al culpable, que sólo podrá llevar a cabo con la colaboración de sus amigos. Juntos o por separado, se enfrentarán al mal que anida en la noche y que amenaza con devastar Madrid. A ritmo de sexo, drogas, rock y magiak, descubriremos la historia oculta de Vallecas.


No sé si más que referentes deberíamos hablar de referencias, pues voy a comentar acerca de las localizaciones con que cuenta Colmillos de metal. Antes habría que recordar esa gran ventaja que tiene la literatura o el cine de animación de que cuesta lo mismo en esfuerzo y economía localizar sus historias en tal o cual lugar, sea realista o fantasioso. Esto le da una libertad absoluta para elegir los escenarios dentro de las necesidades de su narración, lo que redunda en una alta libertad creativa.

La novela transcurre principalmente en Vallecas-Entrevías, Pacífico, Santa Ana, El Rastro, El Retiro o la Pedriza, además del metro y los autobuses de la EMT. Como lugares concretos, podríamos reconocer el IB Arcipreste de Hita, el Mapa de Entrevías, el bareto al lado de la comisaría, el Degrís, el Bulevar, los Soportales, el Hebe, el Wendigo, el cerro Almodóvar, las vías, el puente sobre la vía, los locales de ensayo, el Hotel Reina Victoria, el Café Alemán, el Museo del Prado, el Hospital Provincial (luego Marañón) o Walpurgis, hogares diversos (el hogar de Tralla, de su colega, de su ligue, de sus amigas...), etc. Unas buenas localizaciones reimaginadas o imaginadas.



La elección de estos emplazamientos responde a lo que ofrece el terreno en la lógica de acontecimientos y al poder de resonancia arquetípica de esos lugares, por supuesto. Es interesante apreciar cómo los espacios ofrecen un aura simbólica por sí mismos o en relación con los sucesos que ocurren en ellos. Ahí reside a veces que cale una escena en el lector. También afecta si la escena transcurre de día o de noche. Según qué, es fundamental para transportar un suceso hacia un plano extraordinario o a los márgenes de la normalidad cotidiana. Periferia y centralidad adoptan otros significados más allá de lo social e histórico.

No voy a negar que prima el interés por generar tal o cual ambientación o clima para afectar al estado de ánimo o tensión del lector y, sobre todo, recrear Vallecas o Entrevías o los años ochenta desde el espejo distorsionado de la literatura y la evocación de quien lo conoció desde su prisma particular, con crudeza o candor. Todo lugar exige una sensorialidad que lo complete. Pero es un recurso más para hablar de la realidad de las emociones y los pensamientos, las acciones y las palabras, las lagunas y los silencios, lo real y lo ideal. El retrato social se presenta a menudo como un tránsito por los estratos de una sociedad dantesca. Aquí no es menos, pues se deambula desde la esfera de las clases acomodadas y hasta la de los parias de la tierra.

Además, está lo otro. Nadie dijo que una urban opera tuviese que abrirse paso solo por una realidad ficcionada sin  darse de bruces con eso otro. Por eso, entre las localizaciones está también la esfera onírica o esa dimensión espacial que se desenvuelve en paralelo al mundo humano como si fuera el aliento de nuestras sombras y que es receptáculo de distintos planos. Aquí tenemos desde el feérico a la ultratumba pasando por el plano astral.

Todo esto dentro de ese microuniverso que es un libro, página a página entre dos tapas.


Otros referentes de Colmillos de metal


Portada versión Kindle

Castellano

444 páginas
15,24 x 2,08 x 22,86 cm
Tapa blanda y Kindle






domingo, 30 de agosto de 2026

¿ES CARO LEER?


 




¿ES CARO LEER?

de Fernando Figueroa



Hace poco una lectora me escribió para decirme que le gustó mucho Colmillos de metal y que estaba encantada con la serie de Historias vallecanas. Pero lo que más me interesó de su comentario fue que me dijese que leerlo le llevó tres días, por lo que supongo que lo leyó de un tirón. Son 444 páginas, lo que supone que fueron unas 148 leídas por día, una buena tacada.

Esto me hizo pensar en la lectura como consumo, en el libro como consumible, en la rentabilidad económica de su uso. Esto es, ¿compensa? Sí, ¿compensa comprar un libro frente a otros productos culturales que escapan del fast food, del fast reading?, que no es lo mismo devorar un libro que tener un libro de fácil digestión.

Aparquemos los libros un momento y pensemos en un producto similar pero audiovisual: una película al cine, cuyo tiempo de consumo está medido de antemano. En ese caso, ¿me saldría tan a cuenta como leerme un libro o me sale mejor?

El precio en las taquillas madrileñas para ir a ver una película varía. Sería de alrededor de 10 euros de media, aunque en el día del espectador podría reducirse como hasta la mitad. Sobre la duración de la proyección, ronda entre la hora y media y las tres horas como mucho, para así poder garantizar varias proyecciones en una misma sesión. Digamos que sale la hora, en el mejor de los casos, sobre los 1,50 euros. ¡No está mal! En una película normal, como mucho, pagamos 6,3o euros/hora, a lo que se puede sumar el gasto en las palomitas, las mismas que puedes tomarte mientras lees en la calle o en casa por un precio muy inferior.

Con ese balance y para comparar, ¿a cómo saldría leer un libro sabiendo que los hay con más o menos páginas? Más allá del precio y recordando lo variable de su consumo, antes de todo habría que considerar en el cálculo el tiempo de lectura y, con ello, su ligereza. La velocidad lectora depende de la práctica y de la intensidad inmersiva tanto como de lo fluido de la escritura: cuanto más se ha leído, más rápida y comprensiva será la lectura como, cuanto más capacidad de conexión se tenga, más amena será. Luego habría que estimar que, aunque haya libros que valen un ojo de la cara, la media de los precios que se estilan hoy en día en las novedades editoriales españolas se fijaría en torno a los 20 euros. Por tanto, la cuenta sale diferente con un mismo libro, lo que no pasa con el visionado de una película, igual para cualquier tipo de espectador, según la categoría de la sala, eso sí.

Por todo eso, conviene hablar en este tema en particular y no en general. En este caso, los tres días de lectura de esta lectora le costaron, en origen, 16,50 euros. Si pensamos, pues el dato no lo tengo, que cada día leyó como si dedicase el tiempo a ver una película larga, de esas de 3 horas, o sea, 9 horas en total, unas 50 páginas por hora, esa lectura a le saldría a 1,83 euros/hora, 4 céntimos/página. Suena mejor que ir al cine el día del espectador, sale mucho más a cuenta.

Imaginaos, entonces, el disfrute tan económico que nos ofrecen diariamente los mercadillos de segunda mano, las bibliotecas públicas o familiares, los repositorios de cafés, los libros libres o el préstamo entre colegas. Sin enchufes ni baterías, con tu imaginación a todo color y a todo gas para dar vida lo que se va construyendo palabra tras palabra, disfrutas con un coste ridículo o nulo de un viaje imaginativo.

No olvidemos tampoco que, aun pagando o pagando mucho, el coste de un libro se va rebajando con cada nueva relectura del libro, aspecto similar al consumo de un DVD —que, a diferencia de la proyección en cines, incluye extras, versiones extendidas, etc.— o de todo producto que uno posea y no alquile y, por ello, pueda consumir una y otra vez sin más coste añadido que el del consumo del dispositivo o el bocata o el té con pastas que te hagas para acompañar la lectura. Eso no ocurre con las plataformas de pago, que con cada renovación de cuota se incrementa el coste de la película o la serie que revés. Ahí todo va al alza, no a la baja.

En cierto modo, el modelo de negocio en la era digital parece apuntar a una imposición del consumo rentado, por ese afán de concentrarse en afianzar fórmulas de acumulación de capital hasta las trancas, bajo la coartada de garantizar un nutrido catálogo: un buen surtido de novedades o de clásicos. Espero que revirtamos esa tendencia al lucro infinito, propio de gente que se considera inmortal o que pretende dar de comer y algo más a sus cien generaciones de descendientes, frente al enriquecimiento cultural y espiritual del pueblo imperecedero a través de una cultura asequible y compartible al alcance de todos y en todo momento. Es el mejor papel editorial garantizar productos amortizables y no endeudantes, para beneficio de lectores y también de escritores, pues no nos creamos tampoco que este tinglado está montado para beneficio de los productores ni de sus herederos. No, no, aquí el que gana con perenne frenesí es el intermediario que se hincha de rabia cuando ve a una persona corriente paseando con un libro en la mano que no genera dinero, sino bienestar.


Otros pensamientos



sábado, 1 de agosto de 2026

REFERENTES DE COLMILLOS DE METAL (2)





REFERENTES DE

COLMILLOS DE METAL (2)

texto de Fernando Figueroa



SINOPSIS: Febrero de 1985. Cada vez aparecen más y más yonquis muertos en las calles con unas extrañas marcas. Uno de ellos es un colega y vecino de Tralla, un baterista de heavy metal y seguidor de Aleister Crowley, que tratará de desentrañar el misterio que hay detrás. Guiado por la Providencia trazará un plan para capturar al culpable, que sólo podrá llevar a cabo con la colaboración de sus amigos. Juntos o por separado, se enfrentarán al mal que anida en la noche y que amenaza con devastar Madrid. A ritmo de sexo, drogas, rock y magiak, descubriremos la historia oculta de Vallecas.


Proseguimos en la labor de desentrañar la intertextualidad de Colmillos de metal. Anteriormente hemos puesto el foco en influencias cinematográficas y televisivas, ahora veremos algunas más, entre históricas, literarias y cinematográficas, que se diseminan por los episodios de la novela. 

Por supuesto, en lo que concierne al vampirismo, hay tres referentes evidentes: la condesa Erzsébet Báthory, Carmilla y Nosferatu. Historia, literatura y cine se aúnan en el propósito de enriquecer la panoplia de encarnaciones del vampirismo. 

La primera es un personaje turbio a caballo del siglo XVI y XVII, una de esas sádicas, amante en exceso de la sangre, que, amparada en el privilegio y la impunidad del Antiguo Régimen, pudo mantener un imperio del horror dentro de sus dominios hasta que ya el exceso resultó demasiado insoportable como para poder tolerarse por las más altas instancias; hablamos del Emperador de turno, por supuesto. La alargada silueta de su mala sombra alcanzó Colmillos... en una parte sustancial de la trama.

La segunda es un personaje de Sheridan Le Fanu, señora de los gatos, protagonista de la novela homónima Carmilla (1872), derivado ficticio del citado personaje histórico que añade al gusto por la sangre un patente lesbianismo. Esto se traslada a Colmillos... a través de ciertos personajes, personajes femeninos. Hasta ahí voy a contar.

El tercero es aquel sublime engendro surgido del ingenio de Friedrich Wilhelm Murnau: Nosferatu, eine Symphonie des Grauens (1922), una adaptación visual del Drácula de Bram Stoker que le causó un pleito con sus herederos y, mucho más tarde, perder la cabeza. Por fortuna, su película no se perdió. Su huella se deja sentir en Colmillos... en el proceso como irrumpe y surge la anomalía. La idea de interpretar la anomalía como epidemia está ahí.

Como colofón a los referentes vampíricos, tenemos una fuente comiquera: Vampirella (1969), personaje de corte pop, entre el terror y las superheroínas, creado por Forrest J. Ackerman y Trina Robbins. Desde 1970, tuvo protagonismo propio y fueron varios los dibujantes que la fueron dando forma sobre el papel y fijando sus atributos: Frank Frazetta, Tom Tutton, José González o Zesar (Julio César Álvarez Cañete), con unos aires muy queridos por los amigos del heavy metal. Podemos decir que inspira en parte la caracterización visual de algún personaje de la novela.

Así pues, estas referencias vampíricas se suman a otras anteriormente mencionadas que han afectado a la concepción de Colmillos...

En otro orden, dejando de lado el vampirismo y tocando más la parte de thriller que tiene la trama, podemos considerar el influjo de las historias de Fritz Lang, tales como las ligadas a organizaciones secretas y tramas conspirativas (Die Spinnen, 1919; Dr. Mabuse der Spieler, 1922; Das Testament des Dr. Mabuse, 1933...). Si os esperáis una novela de vampiros o de terror al uso, olvidarlo. Aquí hay mucho enredo. Enredo e incertidumbre. Así que prepararos para no fiaros ni de vuestra sombra.

En esa línea, comentaremos un referente español, El día de la Bestia (1995). No porque toque la figura de Aleister Crowley, ¡qué va!, sino porque coincide en tocar el tema de las sectas y esas organizaciones esotéricas con ánimo de lucro y de poder que pululan por el mundo a la búsqueda de incautos y oportunidades de tocar poder, poder temporal y no espiritual, por supuesto. Álex de la Iglesia y yo hablamos de la misma, mira tú por dónde, pues somos testigos e hijos intelectuales de las maniobras orquestales de los años ochenta y noventa. 

Por supuesto, hay momentos de desfase entre tanta tensión sobrenatural o paranormal, como corresponde a toda obra que flirtee con la cara oculta de la sociedad y la provocación y se adscriba al pulp de autor. Así que hubo ocasión de dejar aflorar el influjo del cine de destape y su línea más hardcore, que fueron las películas de Pajares y Esteso. Alguna escenita tiene nuestro Tralla de la que pudo salir, por suerte, ileso.

Con esto, damos por finiquitada esta tanda de referencias como ilustración a los lectores que nada surge de la nada y todo tiene una genealogía dentro de la cultura de masas. Que todo creador es, ante todo, un devorador de materiales directos e indirectos con los que se nutre para dar a luz nuevas y más deslumbrantes historias que amenicen y reconforten al lector de toda educación, formación y bolsillo.

Sin más, no me queda otra cosa que desearos que disfrutéis de Colmillos de metal, la leáis de día o de noche, y aconsejaros que os tapéis el cuello tanto en invierno como en verano, por favor, para no perder el calor.


Otras referencias de Colmillos de metal.


Portada versión Kindle

Castellano

444 páginas
15,24 x 2,08 x 22,86 cm
Tapa blanda y Kindle




lunes, 27 de julio de 2026

¿QUÉ DICE LA CRÍTICA INDIE DE COLMILLOS DE METAL?

 




¿QUÉ DICE LA CRÍTICA INDIE

DE COLMILLOS DE METAL?

de Fernando Figueroa



Se publicó en enero de este año Colmillos de metal, una apuesta más en el género paranormal y urbano por mi parte, continuación de Expediente Bélmez. Por supuesto, impulsado por el hambre de notoriedad y de retroalimentación, emprendí la caza de reseñas. A ese efecto, escribí a varios blogs tras estudiar sus contenidos. Bastantes fueron a los que llamé y pocos los que respondieron a mi llamada y menos los que se leyeron el libro que les envié, por lo que solo he contado, tras medio año, con dos reseñas. No me quejo. Otros no tienen ninguna, lo sé, así que estoy bastante contento porque, además, han sido reseñas sinceras, de calidad, de mano de lectores asiduos, ávidos de novedades y serios en su modo de atender la literatura, apasionados de pasar páginas mientras ven pasar las imágenes por su mente y el recuerdo de otras lecturas precedentes, gente que no se vende ni al vil metal ni le gusta regalar los oídos por ganarse unos likes o unos seguidores. Se ve en el mimo de sus blogs, en la determinación de sus escritos.

Estos blogs que me atendieron fueron Interrobang y Adicta a los Libros. El primero centrado en la novela negra y demás parentela y el segundo, en diversos géneros, entre ellos el terror y el thriller. Sus responsables son Jordi y Alpispa. Veamos qué destacaron, tras su lectura y a su juicio, de esta novela de vampiros y jevis. Cabe señalar que las dos son igual de preciosas para mí, pues con buena intención e igual oficio comentan el contenido de mi novela, lo que es siempre una alegría y una lección bien recibida.


Definición

Es importante definir el objeto de estudio antes de su estudio como también el objeto de lectura después de haberlo leído, en ese orden y con soltura. Cada uno de ellos definió o clasificó la novela de este modo, remarco lo sustancial:


Estamos ante un híbrido resultante de trenzar una crítica social de barrio, asesinatos y elementos sobrenaturales y, lo mejor, lo hace con tal naturalidad y aplomo que silencia cualquier posible cuestión sobre su lógica argumental. (JORDI)

Colmillos de metal es un libro que me ha resultado de lo más original por los elementos que mezcla: heavy metal, trama paranormal y thriller. Un cóctel curioso, uno no sabe exactamente lo que puede salir de ahí, pero funciona, ya os digo yo que sí. (ALPISPA)



Evidentemente, ambos están de acuerdo en que es una mezcolanza de géneros, lo que yo denomino género fluido, la literatura del futuro. Es algo que por sí mismo garantiza salirse del mainstream establecido por los requisitos comerciales marcados por el mercado editorial. Quizás por ello se codea con la originalidad, aunque implique el peligro de impedir que me convierta en un escritor de éxito o que me instale en el nicho de los autores malditos.

No obstante, cada lector resalta con su proyección aspectos, de entre todo lo puesto por el autor, que deben tenerse en cuenta, pues son ciertos, aunque el escritor no los haya previsto. De este modo, Jordi ha apreciado Colmillos de metal como una novela social y sobrenatural, mientas que, por su parte, Alpispa haya destacado la novela como novela paranormal y thriller, con toque metalero. Sus enfoques son importantes, pues una cosa es lo que el autor se plantea ofrecer y otra lo que el lector encuentra entre lo recibido y lo que busca, o con lo que más se queda de todo lo que trae la lectura, pues, aunque no se explicite, Jordi tiene en cuenta la faceta de novela negra y Alpispa también tiene en cuenta la faceta del retrato y crítica social pese a no explicitarlo ambos en su catalogación general.

Interrobang es un blog abierto desde 2010, dedicado a la novela negra, policiaca, de misterio, thriller, etc., en formato texto, gráfico, audiovisual, etc.


Adicta a los Libros es un blog abierto desde 2011, dedicado a la literatura de terror, histórica, romántica, etc., también a las serie de televisión.



Puntos fuertes

No se puede contentar a todos los lectores, eso lo he aprendido sobre la marcha, pues sus miradas y gustos son diversos y más sus expectativas sobre lo que espera leer, pero es importante quedarse, como escritor, con lo que destacan si son especialmente curtidos, o incluso si no lo son, en la medida en que pueden dar pistas para mejorar la claridad de la cocina literaria. Es necesario saber precisar lo que se quiere en verdad expresar y saber cuáles son las limitaciones comprensivas cuando se omite contexto o se difumina la narración.

En esto, presto mucha atención al desfase generacional. Jordi me gusta porque da su opinión habiendo vivido la época que retrato, una auténtica prueba de fuego, y Alpispa, más joven, me gusta porque me ayuda a apreciar cómo funciona mi retrato de época en gente no ha vivido ese tiempo. Por supuesto, soy consciente que escribir de los años ochenta es ya situarse en la novela histórica, aunque la fantasía desdibuje la posibilidad de esa etiqueta.

También es bueno atender los comentarios para perfilar mejor cuál es el lector —target creo le dicen— que mejor conecta con tus historias y nuestra forma de narrarlas. No vamos a ofrecer carne a herbívoros u hortalizas a carnívoros, es absurdo. Quizás en un futuro lleguemos a un punto en que se escriban novelas plásticas, dinámicas o ajustables a las particularidades de un lector, esto es, que, siendo compuestas por el mismo autor, consideradas una única obra y sin traicionar la voluntad de este y el espíritu de esta, sean poliédricas y se adapten a cada lector en pequeños detalles, como la extensión, el número de personajes, el número de subtramas, el ritmo, el nivel de detalle, la complejidad léxica, el porcentaje de géneros presentes, sin sexo, con más sexo, etc., una de las utilidades prácticas más reales del mundo digital y que, de llevarse a cabo en papel, sería un derroche y una faena inmanejable bregar con tantas versiones.

Jordi resaltaba en lo que es el escenario físico y cultural en el que se mueven los personajes:

— La crítica social, el retrato de la vida diaria de los distintos protagonistas, la dureza de vivir, la escasez, la convivencia de personas honradas y delincuentes.
— Los desequilibrios sociales y diferencias culturales entre los barrios del Madrid de los ochenta.
— La lacra de la droga y el azote del SIDA.

Por su lado, Alpispa en ese punto indica, en conexión con Jordi:

— La recreación de época.
— El retrato de la lacra de la droga y la destrucción de la persona.
— La exposición de los prejuicios sociales.

Interesante porque delata que el texto tiene fondo, no es un mero entretenimiento. Otro punto que aprecian ambos es el lingüístico, Alpispa destaca:

— El lenguaje coloquial de barrio, apropiado para el tipo de historia y adecuado para los personajes.
— El deje filosófico de la narración.
— Clima oscuro y tenso de algunas descripciones.

Esto último es elocuente y fundamental, pues ese deje filosófico no se da solo en esta novela mía, sino en otras, como la serie de Harry Maesnow y Molly Grapes, vamos, que viene de fábrica del autor y entronca con el toque moralizante de mis primeros cuentos o relatos cortos; y lo del clima oscuro es fundamental por cuanto habla que no hay engaño, al menos en parte, y que siendo una historia de vampiros, susto hay. 

Jordi, asiduo de mi visión irónica de la vida, destaca sobre el lenguaje y el estilo:

— El lenguaje corporal, el propio del lugar, la edad y la época.
— Dice más de lo que se lee.
— Apuesta por el mestizaje de géneros como acicate para explorar otras posibilidades literarias.

Bien, le ha tocado ese aspecto gráfico o visual que alguna vez me han comentado que ofrezco, en este caso, al describir el estado de ánimo o caracterizar a los personajes a través de sus gestos o posturas; una influencia sin duda del teatro, el cine, el cómic o la literatura decimonónica. En cuanto a los personajes, este destaca al principal:

— El protagonista, el Tralla: «un empleado de un establecimiento de productos Metal, batería en los ratos libres y seguidor y creyente de fuerzas sobrenaturales y seres de luz y de oscuridad».

Alpispa también destaca al Tralla, pero también la construcción de otros, femeninos, en lo que es una historia poblada de actores principales, secundarios y una nutrida figuración con o sin frase. Esto subraya:

— La coralidad.
— La caracterización de los personajes.
— Destaca al Tralla, Puri y Camille.

En cuanto a la narración y la estructura, a Jordi le llama más la atención el final, que califica, en positivo por la generación que somos, como:

— Desenlace de serie B.

Alpispa resalta más bien la trama, en especial, la trama vampírica, sin destacar la calidad o cualificación del desenlace, que podemos sobrentender que ha sido satisfactorio, y pudiendo dar a entender que sobra, para ella, alguna subtrama, sobre todo si no apoya directamente el reto central de desvelar un misterio paranatural y luchar contra un mal sobrenatural:

— La trama paranormal.

 




Puntos flojos

Los libros perfectos son escasos, más que escritores perfectos para su fortuna, menos que lectores perfectos para su disgusto, me atrevería a decir. Jordi, que pertenece a mi generación, curada de espanto de muchas cosas, gustosa de excentricidades que nos distancien de la carcundia puritana nacionalcatolicista empollada por el Franquismo y mamada de coletazo en la escuela pública y privada de los setenta, y quizás por considerar que el tono de serie B acalla las disonancias y relativiza los excesos, no le ve pegas al desarrollo argumental de la novela —o al menos no las explicita—. Sintoniza más y mejor con mi plano creativo y conceptual o con capas o subtextos que otros no captan o con las que no conectan.

Sin embargo, y esto es importante para valorar cómo puede envejecer un libro de mal o bien o cómo puede alterarse la percepción de las actitudes contraculturales propias con el paso del tiempo, Alpispa, lectora igual de curtida, que no vivió esos tiempos ni el despendole de los ochenta ni siendo niña, pero que es sensible por su condición de mujer del siglo XXI a ciertos sesgos machistas o retratos cuestionables de la condición femenina, sí encontró algunas pegas al texto, cuya existencia subraya como aviso a navegantes por la incomodidad que le ocasionaron como mujer y lectora:

— Ruptura de la trama paranormal con líneas secundarias o sucesos accesorios.
— Escenas sexuales gratuitas.
— El modo en que se habla de las mujeres, aunque lo justifique la época.

Sin duda, los lectores pueden tener encontronazos con algunas expresiones, pasajes o giros y es bueno avisarse entre lectores que comparten sintonía. Yo mismo soy consciente y aviso con la etiqueta esa de «Parental Advisory: Explicit Content», aunque rezume ironía desde mi consideración de que se ha rebajado el umbral de lo admisible en la esfera de la ficción mientras se aumenta el umbral de lo admisible en el mundo real. Lo cierto es que mis lectores habituales —mayoritariamente mujeres sin que sirva de falaz disculpa— ya conocen mi estilo y eso es lo que les hace ser habituales, y si mis textos no son del gusto completo de otros, pues no hay vuelta de hoja, no es su lectura. Ni se ha de perder el tiempo en esta vida en actos insulsos ni menos hay que pasarlo mal en actividades que te apasionan. No es esa la intención, ni tampoco que tengan una decepción o sufran un shock, que lo que a unos puede parecerles una pasada a otros puede parecerles que se queda corto. Lo que convierte a algo en veneno es la dosis, decía Paracelso.

También pienso, en otro orden, que es posible que esos desmadres o exabruptos puntuales, salidos de mi puño y tecla, puedan ser la causa de que el libro, aun gustando, no se regale, por pudor o vergüenza posiblemente. Al final se convierte en una lectura secreta, de mesilla de noche, de forro opaco, de préstamo por debajo de la mesa. No es texto para cualquier ojo. En Utah, Texas, Hungría, Ciudad del Vaticano, El Salvador, Arabia Saudita o Irán estará ya prohibido seguramente. ¿Por qué en Hungría si ha habido un cambio de Gobierno? Lee y lo sabrás.




Conclusión

Una de las conclusiones de todo esto es: vamos por buen camino, en lo que atañe a la originalidad, pero menos es más, sin duda. Aprender a escribir y conectar es todo un proceso de pulido y reescritura que fluye en tensión entre los vientos de la historia y la voluntad expresiva.

Gracias de corazón a los que leéis y comentáis, vuestro es el Parnaso de las hijas e hijos de la Lectura, que es sin duda un arte más, aunque no tenga todavía su musa ni se reconozca como tal. Propongo a Anagnostria como vuestra madrina. La cultura tiene una deuda histórica y mítica con vosotros que se ha de pagar con mejores escrituras y dignas ediciones, variedad para que todos encuentren su vergel en negro sobre blanco. 




jueves, 25 de junio de 2026

DOS RESEÑAS

 




DOS RESEÑAS

de Fernando Figueroa



El mes de junio me trajo una triste noticia: la desaparición del blog El Gato Trotero, que llevaba ya bastante tiempo inactivo a causa de un revés de salud de su alma mater. Con su desaparición, desaparecieron un buen puñado de buenas reseñas que hizo Yolanda de mis libros de la serie Las mujeres-globo o de las aventuras de Harry Maesnow. Incluso, una entrevista amplia y muy personal. Seis buenas reseñas y una entrevista colaron en lo que se aprieta una tecla. Todo eso se deshizo como bites en la lluvia digital. 
¡Qué efímeras son las plataformas y servidores de esta era informática! ¡Los humanos que las hacen! ¿En cuántas décadas nos daremos cuenta de lo tramposo de su promesa de eternidad? Tanto luchar unos por construir un blog genial y otros por tener reseñas y, al final, se funde todo a negro o te sale este terrible aviso:

Muchos son los llamados y pocos los elegidos. Lección de vida. Por algo se inventaron los pantallazos, para cosas como estas, como en su día los recortes de prensa.


Unas se van, otras vienen


Estos azares me han hecho valorar mucho dos nuevas reseñas publicadas en junio de este año. Una, por Interrobang, que ya acumulará como seis mías y que estuvo dedicada a la novela Colmillos de metal. Un registro bastante heterodoxo, pues, siendo un blog de novela negra, policiaca y aledaños, la propuesta se encaminaba en una mezcla de géneros que combinaba novela urbana, negra y paranormal. Afortunadamente, agrado a Jordi y la reseña fue positiva.



De ella me quedo con estas líneas:

La novela negra, como instrumento de reflejo y crítica social, suele circunscribir su denuncia a lo acaecido a la víctima. Una visión reducida de su potencial que solo amplía el consabido víctima + culpable + investigación de la novela policiaca clásica.

Colmillos de metal va más allá de esa ecuación de primer grado. Estamos ante un híbrido resultante de trenzar una crítica social de barrio, asesinatos y elementos sobrenaturales y, lo mejor, lo hace con tal naturalidad y aplomo que silencia cualquier posible cuestión sobre su lógica argumental.


La otra vino por parte de Yo Leo Novela. Natalia reseñó Pentesilea, una novela contemporánea que se salía de la línea habitual de su blog, aunque no fuese raro que le diese cancha al género de vez en cuando. Sorprendiéndole el viraje de género, pues hasta la fecha había reseñado cuatro de las novelas de la serie de Harry Maesnow, la reseña fue positiva.


En este caso, me quedo tras una difícil elección, porque frases buenas hay muchas donde elegir, con:

Tengo que reconocer que este libro me pilló por donde no esperaba. Aunque, pensándolo bien, es algo que ya me ha pasado otras veces con este autor. Entro en sus novelas esperando una cosa y termino encontrando otra muy distinta. Y eso me gusta, porque evita que te acomodes y acaba llevándote por caminos que no habías previsto.

En este caso pensé que me iba a encontrar una historia sobre música, grupos de rock desaparecidos y una investigación con cierto aire nostálgico. Y sí, todo eso está ahí. Pero a medida que avanzaba tuve la sensación de estar leyendo algo mucho más humano. Al final, más que la búsqueda de un grupo perdido o los misterios que rodean su historia, lo que me quedó fueron los personajes, sus relaciones y la forma en que cargan con el paso del tiempo, los recuerdos y las decisiones que tomaron años atrás.

Porque, en realidad, Pentesilea habla de gente que arrastra cosas. Gente que intenta entender quién fue, quién es y qué demonios hace con todo lo que le ha tocado vivir.

Siempre es agradable que un desconocido te acepte un libro, que finalmente se lo lea y comprobar que no solo se lo ha leído, sino que ha puesto todos los sentidos en él y se ha dejado llevar por la propuesta. Inmersión lectora, creo que se dice. No crean que es común, ni que te acepten el envío de un libro ni que te lean con ganas y lo hagan bien, palabra a palabra, no en diagonal o a salto de mata, a la Mussolini.

Por eso, es tan precioso tener reseñas, no solo por la retroalimentación, sino porque son escasas en el nivel en que me muevo, como las estrellas fugaces en un cielo seminublado. Por eso, duele tanto que desaparezcan con un clic, con una baja del servicio, que sus palabras se disipen como una niebla veraniega, sin dejar rastro de lo que hubo, de la huella que dejó, porque cada libro deja una marca diferente en cada lector, cada uno de ellos lee su propia versión, hace suya sus escenas, suyos sus personajes, y comparte su interpretación personal pasando a veces sin rubor por encima de los propósitos de los autores o hasta de los editores, con el interés de generar diálogo con otros aficionados o de dejar volar ideas que quizás un día se incuben, desarrollen y salgan a la luz en forma de nuevas novelas.

Lo mejor, sin duda lo mejor, es que, cuando haces migas con un reseñista con el que conectas, tienes garantizado un jardín de reseñas, no solo una. Cuesta mucho, como excavar un pozo, roturar la tierra y labrar un huerto, pero ahí tienes con suerte y tesón tu buen ramillete de reseñas regalándote la ilusión de que escribir no es vano, de que escribir tiene una causa y un efecto gracias a que hay quien desea compartir su gusto por la literatura, la lectura y la escritura, y comentar, comentar párrafo con párrafo.

Gracias por estar ahí, lectores reseñistas, con vuestra pasión y sinceridad. Vuestro es el cielo de los bibliófilos, la gloria de los devoralibros. Un día, no os gustará mi novela, o gustará poco, pero os estaré igualmente agradecido porque acogisteis mi libro en vuestra casa, vestisteis mis historia con vuestros ojos y dedos, distéis de comer y beber a mis personajes con vuestra imaginación y fantasía, y eso es por ventura un tesoro inapreciable para quien finge la vida sobre un papel y sueña en tintas.


 

viernes, 22 de mayo de 2026

X FERIA DEL LIBRO DE VALLECAS







EN LA X FERIA DE PUENTE VALLECAS

Fernando Figueroa



SINOPSIS: De mano de Pepa Hidalgo, pude participar una vez en la Feria del Libro de Puente de Vallecas, en el apartado de Autoedición, que este año contaba con dos casetas. Esta experiencia revertirá en un cúmulo de recuerdos y reflexiones, ausencias y nuevas relaciones, que es lo que trae el tiempo y este tipo de mercadillos al aire libre.

 

Vender tus libros, firmar alguno, conversar con colegas, escuchar las mesas redondas, ver actuaciones, asistir a presentaciones, atender a seguidores, hacer contactos... Todo ello forma parte del devenir de este tipo de eventos, además de sumergirse en toda esa atmósfera barrial que hace de este encuentro en un paraje como el Bulevar, concurrido por todo tipo de fauna animal y humana, una experiencia intensa y berlanguiana hasta el esperpento pasoliniano.

Este año no tocó presentar libro, pero eso no impedía cargar con mi novedad Comillos de metal, que fue el libro más vendido de toda la sarta de títulos de los que llevé al menos un ejemplar. Un surtido en el que no faltó ninguno de los libros que configuran las Historias vallecanas ni la serie de las mujeres-globo, las aventuras y tribulaciones de Harry Maesnow y Molly Grapes o el Kómete a los rikos, esa sátira tan nutritiva. Tampoco, los libros de mi abuelo.

En cuanto a ventas, el libro mejor posicionado de los seis títulos que tuvieron venta fue Comillos de metal, comprado por los amantes del misterio sobrenatural y buena parte de ellos lectores de Expediente Bélmez, la entrega autoconclusiva anterior donde salían buena parte de sus protagonistas. Alguna lectora lo compró decantada porque se sumaba al género la localización de la historia en Vallecas, sin duda un plus para esta feria. Por cierto, de nuevo la mayoría de mis lectores son mujeres, lo que es una pauta generalizada con mi literatura.

El segundo libro fue Kómete a los rikos. No es de extrañar en un barrio obrero y encantado de ampliar su variedad gastronómica tan cosmopolita con propuestas imaginativas. Son buenos tiempos para la sátira política y lecturas ligeras pero con sustancia.

El hit parade quedó como sigue:

1) Comillos de metal

2) Kómete a los rikos

3) Graphímeros

4) Mujeres-globo: mito o realidad 

Hay que decir que compartí caseta con el escritor Julián de García y Casero, que vendía su libro Las quince gordas, todo un personaje de la jungla de asfalto y una agradable compañía. También estuve con otros ases de la autoedición: Patricia Duró, Susana Rossignoli Fernández, Laura García Fernández, Jonatan Manzano, Juan José Saavedra Esteban, Sergio P. Delgado, etc., algunos de ellos, otros tantos talentos de Entrevías o Vallecas. Más la confraternidad con primeras figuras, segundas, perseverantes, principiantes..., en fin, todas las categorías de amantes del arte de escribir, ilustrar o comiquear que hay y que caben en esta feria de barrio barrio.

En fin, una experiencia más, donde lo mejor es escuchar a tus lectores y ganar lectores nuevos, y otra nueva ocasión para dar visibilidad, cara a cara y frente al mundillo dispar editorial, a una producción que recorre la novela negra, la novela de fantasía o la ucrónica, la novela urbana, la sátira, la novela paranormal o el ensayo académico.




viernes, 1 de mayo de 2026

REFERENTES DE COLMILLOS DE METAL (1)

 

Cubierta de Colmillos de metal


REFERENTES DE

COLMILLOS DE METAL (1)

texto de Fernando Figueroa



SINOPSIS: Febrero de 1985. Cada vez aparecen más y más yonquis muertos en las calles con unas extrañas marcas. Uno de ellos es un colega y vecino de Tralla, un baterista de heavy metal y seguidor de Aleister Crowley, que tratará de desentrañar el misterio que hay detrás. Guiado por la Providencia trazará un plan para capturar al culpable, que sólo podrá llevar a cabo con la colaboración de sus amigos. Juntos o por separado, se enfrentarán al mal que anida en la noche y que amenaza con devastar Madrid. A ritmo de sexo, drogas, rock y magiak, descubriremos la historia oculta de Vallecas.


Toda historia nueva bebe a su vez de otras historias; ya lo vimos con Expediente Bélmez. A veces es más evidente la referencia, otras veces, más discreta, pero un lector avezado se suele percatar del hilo que las enlaza y retroalimenta, aumentando los comentarios que merezca compartir su entusiasmo por la lectura con otros frikis de las literatura. En este saco Colmillos de metal tiene unas cuantas.

Para empezar, por orden de género, están las vinculadas con el vampirismo: las películas Phantasma II (1979) y Vamp (1986). La primera también se conoce como El misterio de Salem's Lot, una versión televisiva, de alto impacto en su día, que se montaría también como película y estrenada en cines; una adaptación de la novela de Stephen King. De esta producción Colmillos de metal mantiene un parentesco muy patente en lo que respecta a la irrupción misteriosa de cierto personaje y en la necesidad de formar equipo para resolver qué está pasando. Hay otros guiños puntuales que seguro que el lector que conozca el referente disfrutará topándose con ellos.

En lo que atañe a Vamp, la inmersión en el submundo urbano es el elemento más notable junto al tono fresco y desenfadado de algunas escenas, ya que los ochenta eran mucho de mezclar terror con humor, humor negro. Posmodernidad que se tiñe, por supuesto, de un toque más jevi-rockero en este caso, antes que del tono popero del vampirismo cómico de Richard Wenk. Lo bueno, como en ambas películas, es que se mantiene el canon tradicional del vampirismo stokeriano, respetando esas limitaciones que hacen del vampiro un ser que, aunque goza de poderes vetados al ser huemano, trata de vencer sus propios retos para salir adelante.

Otro referente es La noche de los muertos vivientes (1968). No tanto por establecerse algún tipo de paralelismo con la situación que vive el barrio y que viven los protagonistas —que algo hay—, sino porque da la casualidad de que en los días en que se ubica la historia relatada se emitió por TVE esta película. Así que Tralla y su hermana Mónica la ven en casa por la televisión y en la que pueden proyectarse, dado que es una historia, en inicio, protagonizada por dos hermanos.


Alejándonos del terror pero no, quizás, de lo sobrenatural, citaré la película Bolero (1984) y que dos protagonistas irán a ver al cine. Es un contrapunto que subraya otra de las patas temáticas de esta novela: el erotismo, y que versa sobre el tema de la pérdida de la virginidad. No obstante, el vampirismo es una de los tropos del terror más cercanos al género erótico y la magiak que practica Tralla tiene un fuerte componente sexual en la concepción de su ceremonial.


En otro orden y conectando con la épica heavy, no puede obviarse la película Excalibur (1981). No es una referencia constante, más bien es un guiño muy puntual pero muy significativo a la vez. Ahí tenemos el ciclo artúrico en toda su gloria a través de una apelación a la esfera feérica como exponente de esa conexión de Tralla con las dimensiones que configuran lo sobrenatural.


Por supuesto, si hablamos de heavy metal, Conan el Bárbaro (1982) es otra de esas referencias guerreras que no puede faltar. Tralla se va a convertir en un paladín del bien, aunque se mueva a medio camino del mal y del bien, un héroe que cuenta con su propio código ético, bien forjado, y con una férrea capacidad de adaptación a las circunstancias. Eso sí, habrá de formar equipo para conseguir alcanzar su propósito brillantemente, en el mundo real no hay sitio para el héroe solitario y, en Vallecas, forma pandilla es lo más natural e inteligente para ver otro amanecer.

Por lo demás, se puede sentir el rastro sutil de las producciones de la Hammer más gamberra o la Amicus más suburbial, o el aire de las películas de Carpenter, Corman, Fulci, Argento..., todo entremezclado y muy setentero y ochentero, y con algún toque noventero, en concreto, al estilo de Álex de la Iglesia.

A esto hay que añadir, el cine quinqui o la comedia madrileña, las dos caras de la misma moneda que era la sociedad juvenil de aquel Madrid posfranquista, de rollo y movida.

Sin más, no me queda otra cosa que desearos que la disfrutéis, la leáis de día o de noche, y aconsejaros que os tapéis el cuello tanto en invierno como en verano, por favor, para no perder el calor.


Otros referentes de Colmillos de metal


Portada versión Kindle

Castellano

444 páginas
15,24 x 2,08 x 22,86 cm
Tapa blanda y Kindle