¿QUÉ DICE LA CRÍTICA INDIE
DE COLMILLOS DE METAL?
de Fernando Figueroa
Se publicó en enero de este año Colmillos de metal, una apuesta más en el género paranormal y urbano por mi parte, continuación de Expediente Bélmez. Por supuesto, impulsado por el hambre de notoriedad y de retroalimentación, emprendí la caza de reseñas. A ese efecto, escribí a varios blogs tras estudiar sus contenidos. Bastantes fueron a los que llamé y pocos los que respondieron a mi llamada y menos los que se leyeron el libro que les envié, por lo que solo he contado, tras medio año, con dos reseñas. No me quejo. Otros no tienen ninguna, lo sé, así que estoy bastante contento porque, además, han sido reseñas sinceras, de calidad, de mano de lectores asiduos, ávidos de novedades y serios en su modo de atender la literatura, apasionados de pasar páginas mientras ven pasar las imágenes por su mente y el recuerdo de otras lecturas precedentes, gente que no se vende ni al vil metal ni le gusta regalar los oídos por ganarse unos likes o unos seguidores. Se ve en el mimo de sus blogs, en la determinación de sus escritos.
Estos blogs que me atendieron fueron Interrobang y Adicta a los Libros. El primero centrado en la novela negra y demás parentela y el segundo, en diversos géneros, entre ellos el terror y el thriller. Sus responsables son Jordi y Alpispa. Veamos qué destacaron, tras su lectura y a su juicio, de esta novela de vampiros y jevis. Cabe señalar que las dos son igual de preciosas para mí, pues con buena intención e igual oficio comentan el contenido de mi novela, lo que es siempre una alegría y una lección bien recibida.
Definición
Es importante definir el objeto de estudio antes de su estudio como también el objeto de lectura después de haberlo leído, en ese orden y con soltura. Cada uno de ellos definió o clasificó la novela de este modo, remarco lo sustancial:
Estamos ante un híbrido resultante de trenzar una crítica social de barrio, asesinatos y elementos sobrenaturales y, lo mejor, lo hace con tal naturalidad y aplomo que silencia cualquier posible cuestión sobre su lógica argumental. (JORDI)
Colmillos de metal es un libro que me ha resultado de lo más original por los elementos que mezcla: heavy metal, trama paranormal y thriller. Un cóctel curioso, uno no sabe exactamente lo que puede salir de ahí, pero funciona, ya os digo yo que sí. (ALPISPA)
Evidentemente, ambos están de acuerdo en que es una mezcolanza de géneros, lo que yo denomino género fluido, la literatura del futuro. Es algo que por sí mismo garantiza salirse del mainstream establecido por los requisitos comerciales marcados por el mercado editorial. Quizás por ello se codea con la originalidad, aunque implique el peligro de impedir que me convierta en un escritor de éxito o que me instale en el nicho de los autores malditos.
No obstante, cada lector resalta con su proyección aspectos, de entre todo lo puesto por el autor, que deben tenerse en cuenta, pues son ciertos, aunque el escritor no los haya previsto. De este modo,
Jordi ha apreciado
Colmillos de metal como una novela social y sobrenatural, mientas que, por su parte,
Alpispa haya destacado la novela como novela paranormal y
thriller, con toque metalero. Sus enfoques son importantes, pues una cosa es lo que el autor se plantea ofrecer y otra lo que el lector encuentra entre lo recibido y lo que busca, o con lo que más se queda de todo lo que trae la lectura, pues, aunque no se explicite, Jordi tiene en cuenta la faceta de novela negra y Alpispa también tiene en cuenta la faceta del retrato y crítica social pese a no explicitarlo ambos en su catalogación general.
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| Interrobang es un blog abierto desde 2010, dedicado a la novela negra, policiaca, de misterio, thriller, etc., en formato texto, gráfico, audiovisual, etc. |
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| Adicta a los Libros es un blog abierto desde 2011, dedicado a la literatura de terror, histórica, romántica, etc., también a las serie de televisión. |
Puntos fuertes
No se puede contentar a todos los lectores, eso lo he aprendido sobre la marcha, pues sus miradas y gustos son diversos y más sus expectativas sobre lo que espera leer, pero es importante quedarse, como escritor, con lo que destacan si son especialmente curtidos, o incluso si no lo son, en la medida en que pueden dar pistas para mejorar la claridad de la cocina literaria. Es necesario saber precisar lo que se quiere en verdad expresar y saber cuáles son las limitaciones comprensivas cuando se omite contexto o se difumina la narración.
En esto, presto mucha atención al desfase generacional. Jordi me gusta porque da su opinión habiendo vivido la época que retrato, una auténtica prueba de fuego, y Alpispa, más joven, me gusta porque me ayuda a apreciar cómo funciona mi retrato de época en gente no ha vivido ese tiempo. Por supuesto, soy consciente que escribir de los años ochenta es ya situarse en la novela histórica, aunque la fantasía desdibuje la posibilidad de esa etiqueta.
También es bueno atender los comentarios para perfilar mejor cuál es el lector —target creo le dicen— que mejor conecta con tus historias y nuestra forma de narrarlas. No vamos a ofrecer carne a herbívoros u hortalizas a carnívoros, es absurdo. Quizás en un futuro lleguemos a un punto en que se escriban novelas plásticas, dinámicas o ajustables a las particularidades de un lector, esto es, que, siendo compuestas por el mismo autor, consideradas una única obra y sin traicionar la voluntad de este y el espíritu de esta, sean poliédricas y se adapten a cada lector en pequeños detalles, como la extensión, el número de personajes, el número de subtramas, el ritmo, el nivel de detalle, la complejidad léxica, el porcentaje de géneros presentes, etc., una de las utilidades reales del mundo digital y que, de llevarse a cabo en papel, sería un derroche y una faena inmanejable bregar con tantas versiones.
Jordi resaltaba en lo que es el escenario físico y cultural en el que se mueven los personajes:
— La crítica social, el retrato de la vida diaria de los distintos protagonistas, la dureza de vivir, la escasez, la convivencia de personas honradas y delincuentes.
— Los desequilibrios sociales y diferencias culturales entre los barrios del Madrid de los ochenta.
— La lacra de la droga y el azote del SIDA.
Por su lado, Alpispa en ese punto indica, en conexión con Jordi:
— La recreación de época.
— El retrato de la lacra de la droga y la destrucción de la persona.
— La exposición de los prejuicios sociales.
Interesante porque delata que el texto tiene fondo, no es un mero entretenimiento. Otro punto que aprecian ambos es el lingüístico, Alpispa destaca:
— El lenguaje coloquial de barrio, apropiado para el tipo de historia y adecuado para los personajes.
— El deje filosófico de la narración.
— Clima oscuro y tenso de algunas descripciones.
Esto último es elocuente y fundamental, pues ese deje filosófico no se da solo en esta novela mía, sino en otras, como la serie de Harry Maesnow y Molly Grapes, vamos, que viene de fábrica del autor y entronca con el toque moralizante de mis primeros cuentos o relatos cortos; y lo del clima oscuro es fundamental por cuanto habla que no hay engaño, al menos en parte, y que siendo una historia de vampiros, susto hay.
Jordi, asiduo de mi visión irónica de la vida, destaca sobre el lenguaje y el estilo:
— El lenguaje corporal, el propio del lugar, la edad y la época.
— Dice más de lo que se lee.
— Apuesta por el mestizaje de géneros como acicate para explorar otras posibilidades literarias.
Bien, le ha tocado ese aspecto gráfico o visual que alguna vez me han comentado que ofrezco, en este caso, al describir el estado de ánimo o caracterizar a los personajes a través de sus gestos o posturas; una influencia sin duda del teatro, el cine, el cómic o la literatura decimonónica. En cuanto a los personajes, este destaca al principal:
— El protagonista, el Tralla: «un empleado de un establecimiento de productos Metal, batería en los ratos libres y seguidor y creyente de fuerzas sobrenaturales y seres de luz y de oscuridad».
Alpispa también destaca al Tralla, pero también la construcción de otros, femeninos, en lo que es una historia poblada de actores principales, secundarios y una nutrida figuración con o sin frase. Esto subraya:
— La coralidad.
— La caracterización de los personajes.
— Destaca al Tralla, Puri y Camille.
En cuanto a la narración y la estructura, a Jordi le llama más la atención el final, que califica, en positivo por la generación que somos, como:
Alpispa resalta más bien la trama, en especial, la trama vampírica, sin destacar la calidad o cualificación del desenlace, que podemos sobrentender que ha sido satisfactorio, y pudiendo dar a entender que sobra, para ella, alguna subtrama, sobre todo si no apoya directamente el reto central de desvelar un misterio paranatural y luchar contra un mal sobrenatural:
— La trama paranormal.

Puntos flojos
Los libros perfectos son escasos, más que escritores perfectos para su fortuna, menos que lectores perfectos para su disgusto, me atrevería a decir. Jordi, que pertenece a mi generación, curada de espanto de muchas cosas, gustosa de excentricidades que nos distancien de la carcundia puritana nacionalcatolicista empollada por el Franquismo y mamada de coletazo en la escuela pública y privada de los setenta, y quizás por considerar que el tono de serie B acalla las disonancias y relativiza los excesos, no le ve pegas al desarrollo argumental de la novela —o al menos no las explicita—. Sintoniza más y mejor con mi plano creativo y conceptual o con capas o subtextos que otros no captan o con las que no conectan.
Sin embargo, y esto es importante para valorar cómo puede envejecer un libro de mal o bien o cómo puede alterarse la percepción de las actitudes contraculturales propias con el paso del tiempo, Alpispa, lectora igual de curtida, que no vivió esos tiempos ni el despendole de los ochenta ni siendo niña, pero que es sensible por su condición de mujer del siglo XXI a ciertos sesgos machistas o retratos cuestionables de la condición femenina, sí encontró algunas pegas al texto, cuya existencia subraya como aviso a navegantes por la incomodidad que le ocasionaron como mujer y lectora:
— Ruptura de la trama paranormal con líneas secundarias o sucesos accesorios.
— Escenas sexuales gratuitas.
— El modo en que se habla de las mujeres, aunque lo justifique la época.
Sin duda, los lectores pueden tener encontronazos con algunas expresiones, pasajes o giros y es bueno avisarse entre lectores que comparten sintonía. Yo mismo soy consciente y aviso con la etiqueta esa de «Parental Advisory: Explicit Content», aunque rezume ironía desde mi consideración de que se ha rebajado el umbral de lo admisible en la esfera de la ficción mientras se aumenta el umbral de lo admisible en el mundo real. Lo cierto es que mis lectores habituales —mayoritariamente mujeres sin que sirva de falaz disculpa— ya conocen mi estilo y eso es lo que les hace ser habituales, y si mis textos no son del gusto completo de otros, pues no hay vuelta de hoja, no es su lectura. Ni se ha de perder el tiempo en esta vida en actos insulsos ni menos hay que pasarlo mal en actividades que te apasionan. No es esa la intención, ni tampoco que tengan una decepción o sufran un shock, que lo que a unos puede parecerles una pasada a otros puede parecerles que se queda corto. Lo que convierte a algo en veneno es la dosis, decía Paracelso.
También pienso, en otro orden, que es posible que esos desmadres o exabruptos puntuales, salidos de mi puño y tecla, puedan ser la causa de que el libro, aun gustando, no se regale, por pudor o vergüenza posiblemente. Al final se convierte en una lectura secreta, de mesilla de noche, de forro opaco, de préstamo por debajo de la mesa. No es texto para cualquier ojo. En Utah, Texas, Hungría, Ciudad del Vaticano, El Salvador, Arabia Saudita o Irán estará ya prohibido seguramente. ¿Por qué en Hungría si ha habido un cambio de Gobierno?
Lee y lo sabrás.
Conclusión
Una de las conclusiones de todo esto es: vamos por buen camino, en lo que atañe a la originalidad, pero menos es más, sin duda. Aprender a escribir y conectar es todo un proceso de pulido y reescritura que fluye en tensión entre los vientos de la historia y la voluntad expresiva.
Gracias de corazón a los que leéis y comentáis, vuestro es el Parnaso de las hijas e hijos de la Lectura, que es sin duda un arte más, aunque no tenga todavía su musa ni se reconozca como tal. Propongo a Anagnostria como vuestra madrina. La cultura tiene una deuda histórica y mítica con vosotros que se ha de pagar con mejores escrituras y dignas ediciones, variedad para que todos encuentren su vergel en negro sobre blanco.
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