EL FUEGO ES MÍO
Microrrelato de Fernando Figueroa
Los tenía acojonados. A todos. Bastaba con enseñarles la punta del rabo o echarles el aliento en el cogote para que pegasen un brinco. Malditas criaturas. Se creían los preferidos y eran unos grumetes en la inmensidad de la Creación, incapaces de gozar de Su Gracia.
Cierto que, al principio, también él les cogió cariño. Eran tan graciosos en su flaqueza, con esas ínfulas de grandeza tan entrañables, ese aspecto físico tan insignificante, ese hambre de emociones tan torpe o esa impotencia trufada de inconsciencia. ¡Y cómo se desvivían por compararse con todo lo mejor sin ser él! Pero no, no los amaba. Sólo Él lo hacía. Y les perdonaba todo.
No era justo. ¿Por qué si eran los últimos paridos, seres débiles e inseguros, esclavos de su ansia por ser otra cosa, volcados en pasiones sin fondo ni meta, afanados en procrear y acaparar como locos?
Contaba los días para verlos inmolarse en su impiedad, esquilmar la tierra y convertirla en una costra regada de pus, y, entonces, disfrutar de que Su juicio reparase en la infamia de verlos cagarse en Su nombre.
Por eso los atormentaba, para que se fueran enterando de que eran unos consentidos por tiempo limitado. A escondidas, cuando menos se lo esperaban. «¿Tienes fuego?», les susurraba en el oído para ver si conseguían adivinar qué había detrás de la caída súbita de un objeto, de la entrada de una mosca en sus bocas o de que se cumpliesen sus deseos con el mínimo esfuerzo.
Este microrrelato responde a la convocatoria del blog El Tintero de Oro para participar en el microrreto Microrrelatos de la Bestia:
Escribe un microrrelato de 250 palabras con el Maligno como protagonista o personaje secundario, que no se limite a una mera referencia sino que tenga mucho peso en la historia. El estilo y tono del relato es libre. Si auxilio de la diabólica IA.
Dicho y hecho, ahí está mi contribución con 250 palabras clavadas con tridente que, espero, deleiten la lujuria del lector como otras veces he hecho.
De paso, aquí os dejo los enlaces de mis anteriores microrrelatos para El Tintero de Oro:

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