viernes, 22 de mayo de 2026

X FERIA DEL LIBRO DE VALLECAS







EN LA X FERIA DE PUENTE VALLECAS

Fernando Figueroa



SINOPSIS: De mano de Pepa Hidalgo, pude participar una vez en la Feria del Libro de Puente de Vallecas, en el apartado de Autoedición, que este año contaba con dos casetas. Esta experiencia revertirá en un cúmulo de recuerdos y reflexiones, ausencias y nuevas relaciones, que es lo que trae el tiempo y este tipo de mercadillos al aire libre.

 

Vender tus libros, firmar alguno, conversar con colegas, escuchar las mesas redondas, ver actuaciones, asistir a presentaciones, atender a seguidores, hacer contactos... Todo ello forma parte del devenir de este tipo de eventos, además de sumergirse en toda esa atmósfera barrial que hace de este encuentro en un paraje como el Bulevar, concurrido por todo tipo de fauna animal y humana, una experiencia intensa y berlanguiana hasta el esperpento pasoliniano.

Este año no tocó presentar libro, pero eso no impedía cargar con mi novedad Comillos de metal, que fue el libro más vendido de toda la sarta de títulos de los que llevé al menos un ejemplar. Un surtido en el que no faltó ninguno de los libros que configuran las Historias vallecanas ni la serie de las mujeres-globo, las aventuras y tribulaciones de Harry Maesnow y Molly Grapes o el Kómete a los rikos, esa sátira tan nutritiva. Tampoco, los libros de mi abuelo.

En cuanto a ventas, el libro mejor posicionado de los seis títulos que tuvieron venta fue Comillos de metal, comprado por los amantes del misterio sobrenatural y buena parte de ellos lectores de Expediente Bélmez, la entrega autoconclusiva anterior donde salían buena parte de sus protagonistas. Alguna lectora lo compró decantada porque se sumaba al género la localización de la historia en Vallecas, sin duda un plus para esta feria. Por cierto, de nuevo la mayoría de mis lectores son mujeres, lo que es una pauta generalizada con mi literatura.

El segundo libro fue Kómete a los rikos. No es de extrañar en un barrio obrero y encantado de ampliar su variedad gastronómica tan cosmopolita con propuestas imaginativas. Son buenos tiempos para la sátira política y lecturas ligeras pero con sustancia.

El hit parade quedó como sigue:

1) Comillos de metal

2) Kómete a los rikos

3) Graphímeros

4) Mujeres-globo: mito o realidad 

Hay que decir que compartí caseta con el escritor Julián de García y Casero, que vendía su libro Las quince gordas, todo un personaje de la jungla de asfalto y una agradable compañía. También estuve con otros ases de la autoedición: Patricia Duró, Susana Rossignoli Fernández, Laura García Fernández, Jonatan Manzano, Juan José Saavedra Esteban, Sergio P. Delgado, etc., algunos de ellos, otros tantos talentos de Entrevías o Vallecas. Más la confraternidad con primeras figuras, segundas, perseverantes, principiantes..., en fin, todas las categorías de amantes del arte de escribir, ilustrar o comiquear que hay y que caben en esta feria de barrio barrio.

En fin, una experiencia más, donde lo mejor es escuchar a tus lectores y ganar lectores nuevos, y otra nueva ocasión para dar visibilidad, cara a cara y frente al mundillo dispar editorial, a una producción que recorre la novela negra, la novela de fantasía o la ucrónica, la novela urbana, la sátira, la novela paranormal o el ensayo académico.




domingo, 3 de mayo de 2026

EL TROTAMUNDOS

 





EL TROTAMUNDOS

Microrrelato de Fernando Figueroa


A medio camino entre Roma y Florencia, se divisa la pequeña ciudad de Asís, como un nido en la falda de los Apeninos. A menudo lamento pasar de largo, pues siento el impulso de subir y preguntar por su insigne vecino, aquel bendito juglar que hablaba con los pájaros, los lobos o la luna entre risas. Sé que, cuando uno tiene un rumbo fijo, no piensa en desviarse; es mejor no tentar a los azares. También que hay puertas que se abren y otras que se cierran, y que los imprevistos son parte de esto, como la esperanza, pero... No valía la pena ir por ahí. Perderse y... Ahora que..., y si...

Me pierde pensar que quizás viva allá algún pariente de ese santo varón, un vecino por cuyas venas corra la sangre que regó su alma de bondad, alimentó su espíritu caritativo de sencillez e inflamó su ánimo fraternal con una inusitada confianza. Me intriga ver si por su rostro se permea algo de ese carisma, el eco vibrante de una presencia angélica. Sería reconfortante con este frío. Nunca conocí al descendiente de un santo. Sí conocí a muchos hijos de auténticos cabrones y hasta del mismísimo Satanás. Se quedan atrapados en los cruces y suelen dejarte tranquilo si no los llamas o no los miras. Por los caminos, si vas derecho, vas en paz y, a veces, conoces a algún amigo que desaparecerá en el silencio de la noche porque tomó un desvío. Yo prefiero no complicarme.

 

Este microrrelato responde a la convocatoria del blog El Tintero de Oro para participar en el microrreto Microrrelatos de mayo: ¿Y tú qué lees?:

Escribe un microrrelato de 250 palabras utilizando la primera frase del tercer capítulo del tercer libro que esté en la tercera estantería de tu biblioteca personal. Si auxilio de la IA.

Dicho y hecho, me tocó el libro Los siglos del arte gótico de la editorial Daimon (1983), y ahí está mi contribución con 250 palabras clavadas que, espero, deleiten al lector como otras veces he hecho.

De paso, aquí os dejo los enlaces de mis anteriores microrrelatos para El Tintero de Oro:


El fuego es mío


En el taller de Nebel


viernes, 1 de mayo de 2026

REFERENTES DE COLMILLOS DE METAL (1)

 

Cubierta de Colmillos de metal


REFERENTES DE

COLMILLOS DE METAL (1)

texto de Fernando Figueroa



SINOPSIS: Febrero de 1985. Cada vez aparecen más y más yonquis muertos en las calles con unas extrañas marcas. Uno de ellos es un colega y vecino de Tralla, un baterista de heavy metal y seguidor de Aleister Crowley, que tratará de desentrañar el misterio que hay detrás. Guiado por la Providencia trazará un plan para capturar al culpable, que sólo podrá llevar a cabo con la colaboración de sus amigos. Juntos o por separado, se enfrentarán al mal que anida en la noche y que amenaza con devastar Madrid. A ritmo de sexo, drogas, rock y magiak, descubriremos la historia oculta de Vallecas.


Toda historia nueva bebe a su vez de otras historias; ya lo vimos con Expediente Bélmez. A veces es más evidente la referencia, otras veces, más discreta, pero un lector avezado se suele percatar del hilo que las enlaza y retroalimenta, aumentando los comentarios que merezca compartir su entusiasmo por la lectura con otros frikis de las literatura. En este saco Comillos de metal tiene unas cuantas.

Para empezar, por orden de género, están las vinculadas con el vampirismo: las películas Phantasma II (1979) y Vamp (1986). La primera también se conoce como El misterio de Salem's Lot, una versión televisiva, de alto impacto en su día, que se montaría también como película y estrenada en cines; una adaptación de la novela de Stephen King. De esta producción Colmillos de metal mantiene un parentesco muy patente en lo que respecta a la irrupción misteriosa de cierto personaje y en la necesidad de formar equipo para resolver qué está pasando. Hay otros guiños puntuales que seguro que el lector que conozca el referente disfrutará topándose con ellos.

En lo que atañe a Vamp, la inmersión en el submundo urbano es el elemento más notable junto al tono fresco y desenfadado de algunas escenas, ya que los ochenta eran mucho de mezclar terror con humor, humor negro. Posmodernidad que se tiñe, por supuesto, de un toque más jevi-rockero en este caso, antes que del tono popero del vampirismo cómico de Richard Wenk. Lo bueno, como en ambas películas, es que se mantiene el canon tradicional del vampirismo stokeriano, respetando esas limitaciones que hacen del vampiro un ser que, aunque goza de poderes vetados al ser huemano, trata de vencer sus propios retos para salir adelante.

Otro referente es La noche de los muertos vivientes (1968). No tanto por establecerse algún tipo de paralelismo con la situación que vive el barrio y que viven los protagonistas —que algo hay—, sino porque da la casualidad de que en los días en que se ubica la historia relatada se emitió por TVE esta película. Así que Tralla y su hermana Mónica la ven en casa por la televisión y en la que pueden proyectarse, dado que es una historia, en inicio, protagonizada por dos hermanos.


Alejándonos del terror pero no, quizás, de lo sobrenatural, citaré la película Bolero (1984) y que dos protagonistas irán a ver al cine. Es un contrapunto que subraya otra de las patas temáticas de esta novela: el erotismo, y que versa sobre el tema de la pérdida de la virginidad. No obstante, el vampirismo es una de los tropos del terror más cercanos al género erótico y la magiak que practica Tralla tiene un fuerte componente sexual en la concepción de su ceremonial.


En otro orden y conectando con la épica heavy, no puede obviarse la película Excalibur (1981). No es una referencia constante, más bien es un guiño muy puntual pero muy significativo a la vez. Ahí tenemos el ciclo artúrico en toda su gloria a través de una apelación a la esfera feérica como exponente de esa conexión de Tralla con las dimensiones que configuran lo sobrenatural.


Por supuesto, si hablamos de heavy metal, Conan el Bárbaro (1982) es otra de esas referencias guerreras que no puede faltar. Tralla se va a convertir en un paladín del bien, aunque se mueva a medio camino del mal y del bien, un héroe que cuenta con su propio código ético, bien forjado, y con una férrea capacidad de adaptación a las circunstancias. Eso sí, habrá de formar equipo para conseguir alcanzar su propósito brillantemente, en el mundo real no hay sitio para el héroe solitario y, en Vallecas, forma pandilla es lo más natural e inteligente para ver otro amanecer.

Por lo demás, se puede sentir el rastro sutil de las producciones de la Hammer más gamberra o la Amicus más suburbial, o el aire de las películas de Carpenter, Corman, Fulci, Argento..., todo entremezclado y muy setentero y ochentero, y con algún toque noventero, en concreto, al estilo de Álex de la Iglesia.

A esto hay que añadir, el cine quinqui o la comedia madrileña, las dos caras de la misma moneda que era la sociedad juvenil de aquel Madrid posfranquista, de rollo y movida.

Sin más, no me queda otra cosa que desearos que la disfrutéis, la leáis de día o de noche, y aconsejaros que os tapéis el cuello tanto en invierno como en verano, por favor, para no perder el calor.


Portada versión Kindle

Castellano

284 páginas
15,24 x 2,08 x 22,86 cm
Tapa blanda y Kindle