EL TROTAMUNDOS
Microrrelato de Fernando Figueroa
Me pierde pensar que quizás viva allá algún pariente de ese santo varón, un vecino por cuyas venas corra la sangre que regó su alma de bondad, alimentó su espíritu caritativo de sencillez e inflamó su ánimo fraternal con una inusitada confianza. Me intriga ver si por su rostro se permea algo de ese carisma, el eco vibrante de una presencia angélica. Sería reconfortante con este frío. Nunca conocí al descendiente de un santo. Sí conocí a muchos hijos de auténticos cabrones y hasta del mismísimo Satanás. Se quedan atrapados en los cruces y suelen dejarte tranquilo si no los llamas o no los miras. Por los caminos, si vas derecho, vas en paz y, a veces, conoces a algún amigo que desaparecerá en el silencio de la noche porque tomó un desvío. Yo prefiero no complicarme.
Este microrrelato responde a la convocatoria del blog El Tintero de Oro para participar en el microrreto Microrrelatos de mayo: ¿Y tú qué lees?:
Escribe un microrrelato de 250 palabras utilizando la primera frase del tercer capítulo del tercer libro que esté en la tercera estantería de tu biblioteca personal. Si auxilio de la IA.
De paso, aquí os dejo los enlaces de mis anteriores microrrelatos para El Tintero de Oro:

Hola, este relato me recuerda mucho a cuando uno siente que algo importante está al lado del camino, pero no sabe si está preparado para encontrarlo. Y luego ese giro tan poderoso: "Sí conocí a muchos hijos de auténticos cabrones y hasta del mismísimo Satanás." Ay, madre. Qué verdad más incómoda y más cierta. Se quedan atrapados en los cruces, dices, y es verdad: hay miradas que es mejor no cruzar, caminos que es mejor no tomar. Pero también hay amigos que desaparecen en la noche porque ellos sí se desviaron… y esa es otra herida, y esa idea de que ir derecho es, a veces, una forma de paz. No por cobardía, sino por sabiduría. Aunque también me pregunto: ¿y si el descendiente de ese santo está justo en ese desvío que no tomas? Pero eso sería ya otra historia, supongo.
ResponderEliminarGracias por regalarme este rato de reflexión viajera. Me has hecho pensar en mis propios cruces no tomados. Y también en que el frío se lleva mejor con palabras así. Abrazos desde Venezuela
Gracias, Raquel. Veo que te ha hecho pensar. En sí, busco plantear la eterna duda del ser humano de haber tomado el camino correcto, si es que existe el camino correcto. Un saludo.
EliminarCuando pasas muchos desvios de largo, un dia decides inconscientemente tomsr uno , y seguro que pasa algo.. no se si bueno o mslo.
ResponderEliminarAbrazooo
La cosa es que pasen cosas y se sepa sortear lo malo que ocurra o elegir una existencia tranquila, aunque se tenga la sensación de no haber vivido plenamente. Abrazo.
EliminarPrecioso, Fernando. Un micro empapado de un espíritu viajero que se va perdiendo (el turismo es otra cosa). Me ha encantado. Desde el título hasta ese cruce de caminos que hace dudar al protagonista, el tono, la incógnita de lo que pudiera haber encontrado... Una maravilla de micro.
ResponderEliminarGracias, Marta. Mira que sujetaba mucho la frase encontrada como para darle un girillo interesante. Saludo.
EliminarHola Fernando, tu historia me recordó a una que me contaron hace mucho tiempo. Sobre un santo, en ese momento el camino lo hacíamos no andando, sino en coche. Tus palabras me han recordado a ese hombre. Muy bien contado, un abrazo.
ResponderEliminarGracias, Ainhoa. Lo bonito de viajar en compañía es que se comparten historias pasito a paso. Un saludo.
EliminarHola, Fernando. Siempre dicen que los planes planificados salen bien, pero no tienen la espontaneidad y la sorpresa de algo improvisado. Aun así también es cierto eso de que es mejor malo conocido que bueno por conocer. Qué buen relato, Fernando, tiene esa esencia de las historias que te cuentan algo por debajo de la superficie, que te dejan pensando y a cada vez te van gustando más.
ResponderEliminarMuchas gracias por participar y un abrazo!
Gracias, Pepe. Eres muy amable. Un abrazo.
EliminarBuenas, Fernando.
ResponderEliminarUn trotamundos con mucho mundo visto. Ha conocido a todo tipo de personas y está claro que la decisión que toma es la mejor: no complicarse.
Un saludo.
Irene
Gracias. Un saludo.
EliminarHola Fernando! Como en la vida misma, por los caminos encontramos gente excepcional, otra que no tanto y otros muchos que nos dejan totalmente indiferentes! Je je! Un abrazote!
ResponderEliminarAsí es y será. Un abrazo.
EliminarHola, Fernando. Te ha salido un gran relato sobre la inseguridad de tomar un camino u otro. En esta vida solemos hallarnos ante esa disyuntiva. Y cuando hemos tomado una decisión hacia un camino determinado, entonces dudamos si hemos sabido acertar o hemos errado, algo que, muy probablemente, nunca sabremos.
ResponderEliminarUn abrazo.
Gracias, Josep María. Así es, además de cada vez reducirse las opciones y ahí nos asalta el "y si hubiese... entonces". Un abrazo.
EliminarHola Fernando con el título del relato nos indica que tú protagonista discurre su vida por diferentes parajes y cada uno es diferente y le aporta algo nuevo.
ResponderEliminarMuy bien contado. Un abrazo
Puri
Gracias, Puri. Abrazo.
EliminarEs como el comienzo de un libro de viajes, bueno de hecho creo que lo es.
ResponderEliminarLa reflexión del protagonista es la guía de por donde van sus pensamientos ¿Desviarse del camino elegido, o no hacerlo? valorar los pros y los contras ¿ Seguir el viaje o detenerse a descubrir ?
Yo prefiero improvisar cuando llega el momento para perderme lo menos posible las buenas cosas y las grandes oportunidades. Si es por no encontrarte cabrones y mal nacidos es pérdida de tiempo, esos están tan bien repartidos que siempre te saldrá alguno al encuentro.
Abrazo.
Al final hay que dejarse fluir y aprender a esquivar o evaporarse. Saludo y gracias.
EliminarHola, Fernando.
ResponderEliminarEs un texto hermoso. Seguir adelante sin tentar a los azares es una forma de pragmatismo casi espiritual. Me ha gustado ese contraste entre los “hijos de Satanás” y la tentación luminosa de Asís, como si aún pudiera quedar allí un eco de la bondad de aquel santo. Pero, sin duda, eso no es algo que pueda heredarse.
El relato deja una sensación de viaje interior, de esas decisiones que nadie puede tomar por uno. Desviarse o no desviarse no garantiza nada. Incluso el camino que parece fácil —o el que toma todo el mundo— esconde sus propias trampas, camufladas en la comodidad de no decidir. Al final, lo que importa es cómo afrontamos lo que encontremos en el camino.
Un abrazo.
Gracias, Eitán. Me gusta las interpretaciones que estáis dando, se conecta con el motivo de inspiración, que no hago explícito, y que ha sido figurarme que el protagonista es un alma en pena, condenada a vagar por el mundo hasta una meta imprecisa, definitiva, si es que la hay, sea buena o mala. Abrazo.
Eliminar¡Hola Fernando! Me gusta mucho el tono que le has dado al texto. Desde el principio creo que nos vas narrando como el viaje interior del personaje hacia el autoconocimiento, debatiéndose entre que camino o qué opción debe escoger y reflexionando sobre las buenas o malas acciones de las personas que se ha ido encontrando por el camino.
ResponderEliminarUn saludo.
Gracias, Rocío. Todo camino entraña conocer, conocerse y darse a conocer en el laberinto de la vida. Da igual el plano por el que se transite. ¡Saludo!
EliminarSería bueno conocer a los descendientes de un santo. Buen relato
ResponderEliminarPues no estaría mal. Incluso, alguno o alguna tuvo hijos antes de que los santificaran. ¡Saludo!
EliminarHola Fernando. Los cruces de caminos son apasionantes, siempre propensos a despertarnos reflexiones y a continuación decisiones. Aunque la vida actual nos empuja a las prisas, a no perder el tiempo en distracciones, en aquello que seguramente no encontrarás porque sólo es producto de tu espíritu aventurero. Pero y si... ¡Cuántos instantes de sublime placer perdemos por no hacer caso al bendito: "Y si..."
ResponderEliminar¡Me gustó tu relato! Un saludo de Marlen
Gracias, un saludo. Que andemos mucho y nos crucemos los caminantes de las letras renglón a renglón.
EliminarHola, Fernando, has creado un excelente micro introspectivo y filosófico, a lo Sócrates y su mayéutica, que me encanta.
ResponderEliminarEl caminante vaga por los caminos ya creados o los crea con su andar, pero su mente y su alma van por caminos internos con infinidad de motivaciones, interrogantes, y expectativas que lo hacen único y diferente, aunque transiten por los mismos lugares siempre, gracias a que tenemos esa compañía interior que viene a ser como un guía viajero, y eso nos convierte en trotamundos.
Me ha encantado leerte, es como si me hubiera convertido en ese protagonista, si sus dudas y su andar me fueran muy familiar a pesar de nunca haber pisado esas tierras, pero definitivamente todos hemos vagado mentalmente por el mundo, incluso hasta sin movernos de lugar, con solo leer. Te felicito, salud y larga vida.
Gracias por tan generoso comentario. Así es que hay dos viajes en todo viaje, el externo y el interno, por caminos impuestos y elegidos, reflexivos o inconscientes. Todo caminante, paso a paso, toma conciencia de su pensamiento y lo ejercita, y todo pensador toma conciencia de su soledad y la enriquece y, en consecuencia, la convierte en compañía y estímulo para curiosear dentro y fuera de él. ¡Saludo!
EliminarHola.. a veces la seguridad del camino trazado nos evita desazones.. pero ¡Qué aventuras podemos perder!. Hermoso relato.. ¡Saludos!
ResponderEliminarGracias por el comentario. Evita o da, nos hace perder o nos hace ganar, no lo sabemos, seguro que pasa de todos modos. Saludo.
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